miércoles, 9 de enero de 2013

Afrodita de Isabel Allende


Hace un par semanas os comenté que iba a leer el libro de Isabel Allende: Afrodita, cuentos, recetas y otros afrodisíacos. Tengo que reconocer que me ha gustado, por el trato que la escritora le da al tema del erotismo y el buen yantar. Es más, os diré que es la primera vez que leyendo un libro se me hace la boca agua. Trasladando eso al mundo erótico, es como si mi boca estuviese excitada la mayor parte del tiempo y párrafo a párrafo, lubricase mi paladar.

Pero si alguien busca en este libro, un compendio sobre el erotismo, desde mi punto de vista, se equivoca. Isabel Allende, junto con sus colaboradores, nos enseña que cualquiera de los cientos de alimentos que se nombran a lo largo de las más de trescientas páginas del libro, puede ser afrodisíaco. Desde el inocente regaliz que se puede comprar en cualquier tienda de chuches, pasando por el huevo duro cortado en rodajas y colocado en lugares estratégicos a lo largo del cuerpo de nuestra pareja, hasta llegar al caro y exquisito caviar beluga.

Al igual que la autora del libro, creo que todo depende de lo sugestionable que puedan ser los comensales. Si crees que las ostras pueden ser afrodisíacas, lo serán, y a la primera que te comas, te pondrás como una moto. Pero ¿y si no te gustan las ostras? Cualquier alimento servirá, con tal de que te digan que es afrodisíaco.

Os pondré aquí algunas frases, demoledoramente buenas, del libro y que podrían resumir, a muy grandes rasgos, su contenido. He añadido algunos comentarios y exclamaciones que le darán todavía más fuerza. (Señora Isabel Allende: si alguna vez llegase usted a leer este Blog, por favor, perdóneme por tratar de resumir su obra en tan pocos párrafos, pero son lo que más me han gustado o llamado más la atención).

<<Su aliento es como miel aromatizada con clavo su olor; Su boca,
deliciosa como un mango maduro.
Besar su piel es como probar el loto.
La cavidad de su ombligo oculta acopio de especias.
Qué placeres yacen después, la lengua lo sabe,
pero no puede decirlo.>>
Srngarakarika, Kumaradadatta (Siglo XII)
Los hindús y su arte para explicar el cuerpo de una mujer. Después de esto, una buena sesión de kamasutra y a dormir.


<<Alguien dijo que la conversación es el sexo del alma…>>
Ahora entiendo porque las mujeres hablan tanto. Y si es entre ellas, ¿se puede considerar lesbianismo?


<<¿Cómo definir un afrodisíaco? Digamos que es cualquier sustancia o actividad que aguijonea el deseo amoroso>>


<<En general cualquier cosa con nombre en francés parece afrodisíaca. No es lo mismo servir callampas con ajo que champignons a la provençale, pan con huevos de pescado que croque-monsieur au caviar>>
Mamada o francés bebido…


<<La imaginación es un demonio persistente…>>
Viva la imaginación.


<<La mujer es como una fruta que sólo exhala su fragancia cuando la frotan con la mano>>
Amén. Y añadiría que el frotar, NO se va a acabar (lo siento por los del anuncio del Fairy)


<<Pornografía es método sin imaginación: erotismo es inspiración sin método. (Erótico es cuando se usa una pluma: pornográfico cuando se usa la gallina.)>>
Yo no lo describiría mejor. Amén a eso también.


<<Nosotras tenemos el sentido del ridículo más desarrollado y además nuestra sensualidad está ligada a la imaginación y a los nervios auditivos. Posiblemente la única manera de que las mujeres escuchemos es si nos susurran al oído. El punto G está en las orejas, quien ande buscándolo más abajo pierde su tiempo y el nuestro. Los amantes profesionales, y no me refiero no solo a los legendarios, Casanova, Valentino y Julio Iglesias, sino también a cantidades de hombres que coleccionan conquistas amorosas para probar su virilidad por el número, ya que por la calidad en cuestión es suerte, saben que para la mujer el mejor afrodisíaco son las palabras.>>
Esto si que no me lo esperaba, si ya no somos capaces de hacer dos cosas a la vez, susurraros al oído y acariciaros simultáneamente, lo veo muy, pero que muy complicado.


<<A la hora brutal del encuentro amoroso, las mismas palabras que empleadas en cualquier otro momento nos parecen groseras, tienen el efecto de atrevidas caricias. Todo está en murmurarlas.>>
Estoy totalmente de acuerdo con esto. Pero tampoco hay que pasarse con las palabrotas. Al final pueden molestar, se susurren o no al oído.


<<En la literatura erótica, cuya finalidad es enardecer la sangre y alborotar los deseos, caben eufemismos, pero no timideces.>>
Le tomo la palabra y me aplico el cuento.


<< Me han contado que los mejores amantes del mundo son los judíos norteamericanos divorciados de Nueva York. De algo ha de servir la obsesión por la madre…>>
Woddy Allen es…


<<Una se casa para odiar. Por eso es preciso que un verdadero amante no hable nunca de matrimonio, porque ser amantes es querer ser amado y querer ser marido es querer ser odiado.>>
Espera que yo sé otro: Los mejores polvos de solteros, las mejores pajas de casados.


<<Los viejos amantes son cómodos, como las pantuflas. En mi edad provecta he descubierto el placer de estar casada con las pantuflas. Cuando el marido y el amante son la misma persona, tal vez se pierde buena parte de la diversión, pero hay más tiempo para ver películas. Me gusta ver películas… y el matrimonio no está mal tampoco.>>
A mí también me gustan las pelis y las pantuflas pero hay momentos en los que me desmeleno y me leo un libro y camino descalzo.


<<…para que florezca el erotismo no bastan los guisos estimulantes, también es indispensable crear un ambiente donde se regocijen los espíritus y no hay lugar para palabras adversas, humores melancólicos ni quebrantos.>>
Amén.


<<El vínculo entre la comida y el goce sensual es lo primero que aprendemos al nacer. La sensación del bebé prendido del pezón, inmerso en el calor y el olor de su madre, es puramente erótica y deja una huella imborrable para el resto de la vida.>>
Por fin alguien ha dado con la explicación del porqué a los hombres nos gustan tanto los pechos de las mujeres. La próxima mujer que me pregunte, porqué me he quedado como hipnotizado viéndole para el escote, le voy a soltar esto y la dejaré totalmente sin argumentos.


Como habéis podido leer, Isabel Allende mezcla casi el rigor científico con el regocijo en estos párrafos y frases escogidas del libro. También podréis encontrar historias, cuentos y anécdotas que os arrancarán alguna que otra sonrisa o un “eso también le pasó a una conocida mía”. Espero que os haya gustado mi disertación de este libro y quien no lo haya leído ya, busque un hueco en su ajetreada vida para poder sentarse, con una buena taza de hirviente té y lo lea con tranquilidad. Os aseguro que no os defraudará.

2 comentarios:

  1. De los blog mas estimulantes que he visto, lo suelo visitar con frecuencia
    Sigue asi!!!

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  2. Ostras, otro chico opinando. Muchísimas gracias Jóse. No sabes que subidón me ha dado al leer tu comentario y espero seguir mejorando semana tras semana.

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