viernes, 25 de enero de 2013

Microrrelato.


Solo la lectura de esta palabra me produce escalofríos que recorren todo mi cuerpo. Bueno, puede ser la lectura o el resfriado que tengo encima.

Siempre he admirado a los escritores que con muy pocas palabras, son capaces de contar y hacernos sentir tantas cosas; o esas frases célebres y famosas que nos han dejado los más grandes a través de los tiempos. Empezando por los filósofos de la antigua Grecia y acabando por Mou, The Only One.

Desde que se me ha dado por esto de la “escriturancia”, me he planteado hacer alguna historia corta. Todo empieza muy bien en mi cerebro, pero cuando me doy cuenta, voy por la página cinco de una breve historia que se  ha convertido ya, en todo un relato.

Pero también he de deciros, que me gustan los retos y me gusta empezarlos y acabarlos. Es más, os contaré aquí, en petit comité, que este verano pasado realicé una travesía a nado de 7.500 metros, acabando dignamente y con el hándicap de llevar los manguitos en los brazos. Embutido cual chorizo de cantimpalo en mi neopreno, llegué a la playa y sí, todavía había gente por allí, recibiendo a los 150 colgados que habíamos realizado aquella gesta.

Por eso, no hace mucho, me he planteado participar en un certamen de microrrelatos eróticos de 200 palabras exactas. Al final, pude sacar de mi mente, tres historias. Dos las colgaré aquí por haberlas descartado. La tercera va camino del certamen.

Espero y deseo que no abandonéis este blog, después de haber leído mis pequeños retos.

Un abrazo, porque besos no puedo, que estoy malito.


Anais se metió en la bañera donde dejó que el agua que salía del grifo, pareciese una ardiente fuente termal. Cuando la pila estuvo llena, la roció con sales de baño y se metió lentamente bajó el agua, buscando la relajación que no había encontrado en aquella larga noche al lado de Marko. Este, todavía dormitaba en su cama sin saber que Anais, había abandonado el lecho para poder hundirse en otros placeres. Le encantaba bañarse después de una noche de buen sexo junto a su joven y atractivo amante.

Se lavó su larga melena con lentitud, mientras sus pechos, con un ritmo cadencioso, salían y se sumergían en la ardiente agua de la bañera. Cuando cogió la suave esponja, no dejó un centímetro de su piel sin recorrer y al llegar al sensible y todavía húmedo sexo, se detuvo, temblorosa, al saber que todavía reclamaba alguna caricia más por su parte. Dejó la esponja y lo rozó con sus dedos, haciendo que sólo aquel pequeño masaje, arrancase de su garganta un leve pero placentero gemido. Acercó su otra mano a la boca y se mordió un dedo, voluptuosa, haciendo que sus labios, recordasen los besos de su querido Marko.         

4 comentarios:

  1. Breve pero bueno, muy bueno. Suerte con el certamen ;)

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  2. Muchas gracias, Vin. Espero tener buenas noticias y dar el petardazo padre jijiji. Además, eres uno de los que me ha tenido que sufrir con mis "pequeñas historias salidas de mi perversa mente".
    Abrazotes.

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  3. Linda historia.. me quedé, como siempre, con ganas de más....
    y?? cómo fue el certamen?

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  4. Pues el certamen creo que fue bien pero no me dijeron en que puesto quedé ni na de na. Eso si, entre los tres primeros no estaba.
    Abrazotes.

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