miércoles, 29 de mayo de 2013

¡EXCLUSIVA MUNDIAL!

Pues sí, esto es una exclusiva mundial porque este texto pertenece a una historia más larga y totalmente inédita que todavía no he publicado en ningún foro o blog. Un pequeño paréntesis en el relato del Becario para desconectar unos minutos. Espero que la disfrutéis al igual que hice yo al escribirla y me comentéis si os gusta o no. Y para ponéroslo mucho más fácil, dejaré por aquí cuatro opciones para que no tengáis que comentar mucho más.

Opción a) Un iceberg me da más calor que tu historia.
Opción b) Ni bien ni mal, ni todo lo contrario.
Opción c) Sigue así, he entrado en calor.
Opción d) Se me ha puesto el chichi como la gaseosa.



Isabel escuchó el pitido de la olla Express y salió del baño con sus pantalones cortos vaqueros y una chaqueta de punto por encima para tapar su torso desnudo, mientras cruzaba a la carrera por el piso hasta la cocina. Rebajó el “fuego” de la cocina de inducción al 1 para que el pitorro de la olla bajase lentamente y volvió nuevamente a la carrera para el baño. Durante ese tramo, sus pechos rebotaban alegres por la falta de ataduras en forma de camisetas o sujetadores. Cuando llegó al baño, se quitó la chaqueta y vio como sus pezones estaban alborozados por culpa del roce de la lana contra la sensible piel de sus senos. Se quitó los pantalones y se bajó el minúsculo tanga que apenas tenía tela. Y cuando se disponía a meterse en la ducha, escuchó como la melodía de su móvil sonaba a todo volumen.

Se dio la vuelta con rapidez y deseó que la persona que la estaba interrumpiendo fuese su querido amigo Ángel. Y al ver su nombre en el móvil, su corazón casi le dio un vuelco.

—¿Isa?
—Hola, Ángel, ¿qué tal por Japón?
—Bien. El viaje fue agotador por los retrasos en los aviones, pero al final he llegado sin problema alguno. Acabo de instalarme en la habitación del hotel y llamarte ha sido lo primero que he hecho.
—Gracias, abuelito. Así me quedo más tranquila.
—¿Abuelito? ¿Todavía sigues con el tema? No te he demostrado ya varias veces que te equivocas totalmente con eso.
—Ángel, no te enfades. Si es por meterme contigo nada más. Sin ti y sin Celia por el piso, no tengo con quien hablar y ya sabes que me encanta sacarte de tus casillas.
—No te preocupes, al hombre tranquilo, nada logra sacarlo de sus casillas.
—Si no mencionamos el episodio de la máscara de samurái y la katana, pues si, eres un hombre tranquilo.
—Nunca me lo vas a perdonar, ¿verdad?
—Prefiero no hablar de ello.
—Vale. Pero la culpa es tuya por traer al piso a jovenzuelos indeseables que no saben cuándo una dama los “echa” elegantemente de su alcoba.
—Está bien, reconozco que me sacaste de un buen apuro y que si no llegas a estar tú en el piso, puede que la cosa hubiese acabado mal.
—Ya sabes que tengo alma de caballero andante. Bueno, cambiando de tema, ¿Qué estabas haciendo?
—Pues iba a darme una ducha rápida, comerme un buen plato de judías y meterme en cama, que estoy también agotada después de un largo día de trabajo.
—Pon el manos libres.
—¿Para qué?
—Tú hazme caso y sube el volumen para que puedas escucharme mientras te duchas.
—Te temo, Ángel.
—Tú déjate hacer.

Isa, con una sonrisa en los labios y un cosquilleo de nerviosismo en su estómago, hizo lo que Ángel le pedía desde el otro lado del mundo. Puso el manos libres y subió al máximo el volumen del altavoz para poder escucharlo sin problemas mientras se duchaba. Colocó el móvil sobre una estantería cercana a la ducha y dejó la puerta corredera de la bañera, totalmente abierta.

—¿Me escuchas bien?
—Perfectamente.
—Abre el agua de la ducha, regula la temperatura y date un primer remojón por todo el cuerpo.

Ángel, tumbado cómodamente sobre la cama de su lujosa suite del hotel y escuchando el agua de la ducha correr, sonreía al pensar que Isa, la chica rebelde que tantas y tantas veces había cuestionado lo que él decía, solo por llevarle la contraria, ahora estaba dejándose llevar únicamente por el sonido de su voz.

—Isa, quiero que dirijas el chorro de la ducha hacia tu cuello y quiero que vayas bajando lentamente ese chorro hasta el valle de tus pechos.
—Ángel, ¿qué estás intentando hacerme?
—Por favor, cierra los ojos y haz lo que te pido.
<<Bufff, cuando pone esa voz tan sensual por teléfono, no soy capaz de resistirme a lo que me pide. Aunque podría pasar de lo que me dice, creo que voy a jugar a su juego>> —pensó Isa mientras cerraba los ojos y dejaba que el chorro de la ducha le golpease el cuello y poco a poco, fue bajándolo hasta donde Angel le había sugerido.

—Muy bien Isa. Ahora quiero que dirijas el chorro por uno de tus pechos y que desde el pezón hagas una espiral que vaya de dentro a fuera y cuando acabes, lo hagas sobre el otro.

Isa obedeció esta vez sin rechistar, con el chorro de la ducha trazó las espirales en ambos senos y estos reaccionaron enviándole pequeñas pero placenteras descargas hacia su sexo, que comenzaba a humedecerse desde dentro.

—¿Te sientes bien?
—Si Ángel, me siento bien. Si eso es lo que buscabas, lo has conseguido.
—Quiero que con una mano, desciendas hacia el vientre y que hagas círculos con el agua y mientras que con la otra mano, utilices la esponja para enjabonarte suavemente el busto que supongo estará en estos momentos bastante sensible ya.
<<¿Pero este tiene una cámara instalada en el baño o qué?>>  —pensó Isa mientras se enjabonaba el escote.

—Más despacio Isa. Quiero que lo hagas más despacio. Suave.

<<Definitivamente la tiene instalada>> —pensar que Ángel la estaba mirando como un voyeur, desde la otra punta del mundo, la hizo excitarse todavía más. Es más, entre el agua caliente de la ducha que se iba acercando peligrosamente a su monte de venus, la esponja que se deslizaba suavemente sobre sus estimulados senos y la sensual y aterciopelada voz que Ángel estaba poniendo a través del móvil, la estaban trasportando a un estado de embriaguez sensual al que hacía tiempo que no llegaba.

 —Isa, ¿recuerdas aquel día que te quedaste mirando a través de la puerta entreabierta mientras yo me estaba duchando?
—¿Yo? Jamás he hecho tal cosa —dijo mintiendo lo mejor que podía en aquel estado.
—Quiero que te imagines que esta vez soy yo el que está al otro lado de la puerta, mirando como lo haces. Y te encanta que lo haga, que observe tu bonito cuerpo desnudo, que mire como el agua recorre todas sus hechuras curvilíneas y como la espuma tapa tímidamente tus agraciados y generosos pechos.
<<Joder, Ángel es capaz de leerme el pensamiento>>

—Baja lentamente el chorro de agua y deja que golpee tu sexo, sin apartarlo en ningún momento mientras enjabonas tu vientre, tus caderas y dejas que la esponja se introduzca entre tus nalgas sintiendo la espuma recorrer tus partes íntimas y ocultas a los demás mortales.

Isa notaba todo aquello que Ángel le narraba y también como la espuma descendía lentamente desde sus senos, haciendo que las cosquillas que sentía, se tornase en pequeños suspiros de placer. Comenzó a desear fervientemente que Ángel estuviese al otro lado de la puerta, mirando lascivamente como ella se duchaba. Imaginarse que el hombre se estaba tocando mientras ella pasaba su esponja por sus nalgas y que él desease cambiarse por aquel objeto y ser quien lo hiciese con sus manos. Eso la hizo excitarse totalmente.

—Ángel…
—Dime Isa.
—Me gustaría…
—Y a mí también, pero ahora no puede ser. Aun así, quiero que sigas como hasta ahora. Deja la esponja, coloca gel en tu mano y aplícalo directamente sobre tu sexo. Quiero que lo enjabones muy bien y que utilices el agua sobre tu trasero, que bajé caliente entre las montañas que forman tus nalgas y que lo recorra como un río hasta que se pierda en el descenso, formando una improvisada catarata de agua, que se mezclará irremediablemente con el néctar que saldrá de tu cuerpo de mujer —dijo Ángel con una voz cada vez más sensual, más cálida y alargando alguna que otra palabra, tratando de excitar todavía más a Isa.

<<¿Néctar?. Lo que se va a mezclar es una buena cantidad de fluidos que no paro de producir, que estoy muy caliente y te necesito aquí y ahora>>  —pensó Isa mientras hacía todo lo que Ángel le pedía a través del móvil.

 —Ángel, estoy a punto de caramelo y sinceramente, no aguanto más. Así que, por lo que más quieras, apaga tu móvil porque voy a empezar a gemir y no voy a parar hasta que consiga aliviarme.
—Me encantaría escucharte. Sería todo un placer si me dejas hacerlo.
—Ángel, por favor.
—¿Quieres que lo apague?
<<Lo que quiero es que me ayudes con tus manos a acabar con esto>>. —No, no lo apagues.
—Entonces, acabemos con esto. Creo que tu sexo está preparado. Sube el chorro hacia tus pechos y limpia de jabón toda la zona. Muy bien, una chica aplicada. Ahora imagina que tu mano es la mía y que desciende lentamente por tu escote y se pierde en tu vientre con miles de caricias, baja por tus caderas y remonta el monte de Venus. Con la mano libre, abre los labios y deja que el chorro del agua, golpee tu pequeño clítoris.

<<¿Pequeño? En estos momentos es un micro pene con ganas de explotar. Si pudieses verlo, si pudieses tocarlo o besarlo con tus labios mientras tu lengua lo martillea una y otra vez hasta…>>

Isa no pudo contenerse más y entre gemidos ahogados, consiguió tener un placentero y largo orgasmo que la dejó casi sin fuerzas y tuvo que ponerse en cuclillas en la bañera para no perder el equilibrio ya que sus piernas continuaban temblando a pesar de que los placenteros espasmos, iban descendiendo de intensidad.

—Isa, ¿sigues ahí?
—Ahora no, Ángel. No me hables. Necesito… estar sola —dijo Isa algo azorada.
—Está bien. Buenas noches y que descanses.
—Lo mismo te digo y por cierto, de esto que ha pasado, ni una palabra a nadie.
—Hecho, quedará entre tú y yo.
—Es más, preferiría que lo olvidases. Empiezo a arrepentirme de haberme dejado llevar por ti.
—¿No lo has pasado bien?
—Eso es lo que me preocupa. Que me lo he pasado demasiado bien y no sé cómo voy a volver a mirarte a la cara cuando vuelvas.
—Pues haz lo mismo como cuando me espiaste mientras me duchaba.
—Que yo no… ¡te odio! Voy a secarme ya.
Sayonara, Isa.

—Lo mismo te digo.

4 comentarios:

  1. Perdona el no haber comentado antes, pero esta última semana ha sido más liada aún de lo normal, sobre todo en Gisicom...

    Me ha gustado bastante, aunque hay un par de cosillas que parecen contradecirse, pero quizás es cosa mía... :P

    No puntúo siguiendo tus opciones, que son más apropiadas para las chicas XD

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  2. Hola Vin, pues ya me estás comentando esas dos contradicciones. Y por cierto, como siempre, muchas gracias por comentar.

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  3. Lo he releído, y no son contradicciones, una lo había entendido mal, y lo otro es que me había parecido raro que si está desnuda fuera bajando su ducha "hasta su escote"... ;)

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  4. Pues tienes toda la razón con lo del escote. Ya lo he cambiado y creo que ahora queda un poquito mejor.
    See you my friend.

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