jueves, 10 de octubre de 2013

EL BECARIO. CAPITULO 14

Este capítulo está dedicado a toda la gente de Gisicom ;)

Héctor pasó toda la semana entre el trabajo y el gimnasio, aunque su amigo Víctor había bajado ya la intensidad del entreno. Helena y él no se vieron durante toda la semana ya que esta se había marchado urgente porque la habían aceptado en un cursillo en otra ciudad. El viernes por la noche, el nuevo móvil del joven sonó mientras este mantenía una acalorada charla con algunos amigos en el chat de su blog.

—Hola guapo, ¿dónde estás?
—Hola Diana, pues estoy aquí arriba peleándome con los del blog.
—¿Tú?
—Si, me tienen cansadito con el tema de que cuelgue algunas fotos de todas mis conquistas en la capital y yo les digo que soy todo un caballero y no hago ese tipo de cosas. Alguno ya me está poniendo el título de mayor gay del reino.
—Puedo ayudarte en ese tema. En media hora subo, ¿vale?
—De acuerdo, pero miedo me das.
—No te preocupes por nada, vas a quedar como el mayor ligón del reino.
—Diana… —pero la mujer ya había colgado el teléfono.

Una hora después de aquella intrigante llamada, Héctor escuchó el timbre de la puerta. Se levantó del sofá donde estaba leyendo un libro y miró a través de la mirilla de la puerta. Se sorprendió al ver que Wonder woman, Gata Sombra, Super girl y Tormenta con unos vistosos antifaces a juego, estaban al otro lado de la puerta. Héctor la abrió y dejó pasar a aquel cuarteto de heroínas que desfilaron ante él y besaron sus labios antes de dirigirse hasta el sillón donde había estado hacía unos momentos el joven.

—¿Y esto? —preguntó Héctor sorprendido.
—Esto, como tú dices, es la ayuda que necesitabas para tapar bocas. Hemos traído una cámara para que nos saques unas cuantas fotos a las aquí presentes y las cuelgues en tu blog. Y además, quiero ver que es lo que comentan de cada foto y cuanto más calientes, mejor.
—¿Estáis seguras? Mis amigos y los amigos de mis amigos, pueden ser algo soeces en sus comentarios.
—Vamos allá —dijo Roxy caracterizada en Tormenta.

Diana, era Wonder woman y aquel minúsculo traje no dejaba casi nada a la imaginación. Noelia y Cris, Gata sombra y Super girl respectivamente, se movían como dos modelos profesionales ante la cámara que después de una tanda de fotos, Héctor conectó a su portátil y colgó las fotos realizadas y a las que las chicas les habían dado su aprobación. Esperaron unos minutos y el contador del blog comenzó a dispararse.
Los comentarios, como había supuesto Héctor subían en intensidad y a cada uno más salido de tono, se sumaba otro peor que consiguieron arrancar las carcajadas de las mujeres mientras que el joven, se escondía avergonzado.

—Pues sí que hemos tenido éxito. Pero creo que podríamos hacerlo mucho mejor —dijo Roxy mientras se despojaba de su traje y se quedaba solo con su antifaz, altas botas negras y un minúsculo tanga. Sus pechos operados estaban erguidos y duros ante la atónita mirada de Héctor que se quedó con la boca abierta cuando el resto de las superheroínas imitaron a su compañera.
—Vamos chico, que no tenemos toda la noche, nuestros fans nos esperan y vamos a darle carnaza y de la buena.

Héctor cogió la cámara y cumplió con los sueños más calientes de aquellos blogueros y a cada foto que colgaba, más de ellos se añadían. En el momento que las mujeres se pusieron a juguetear entre ellas, el joven ya no pudo aguantar más y dejó la cámara metiéndose en el medio de aquella maraña de brazos y piernas, intentando satisfacer sus instintos más primarios. Fue rechazado y se tuvo que conformar con la visión de cuatro superheroínas impresionantes besándose, tocándose, lamiéndose…

Cuando amaneció, Héctor estaba rodeado de las mujeres que dormitaban placidamente sobre la cama y este se levantó sin despertarlas. Sobre la mesita del salón su ordenador estaba caliente por haberse pasado toda la noche encendido y más caliente estaba su blog, que echaba todavía humo con tantos comentarios por las fotos que había colgado. Se sentó tranquilamente con una taza de chocolate en la mano a leer la retahíla de observaciones que sus antiguos y nuevos amigos habían dejado escritos. Intentó que las risotadas no se escuchasen mucho para no despertar a sus amigas que todavía dormían sobre su cama. Pero el comentario que más le sorprendió fue el de una usuaria que se había dado de alta esa misma noche. Sonrió abiertamente al leerlo:


<<Vaya, si que necesitabas desahogarte. No te bastábamos mi tía y yo que has tenido que llamar a cuatro superheroínas>>.

Héctor apagó su portatil y fue a darse una ducha para intentar despertarse totalmente y comenzar con buen pie, una nueva semana en el trabajo. 

FIN

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