martes, 26 de noviembre de 2013

FELIZ CUMPLE-BLOG

Hace ya un año, comenzaba mi andadura en el mundo de los blogs. A pesar de ser un blog de contenido erótico y siendo la mayoría, historias y relatos sacados con sacacorchos de mi mente, las visitas que lleva han superado con creces mis mejores expectativas.

¿Y cómo loar tal acontecimiento mundial? Había pensado varias cosas para celebrar el primer aniversario y entre ellas y la que más fuerza sonaba en mi cabeza, era poner una foto mía de alto contenido erótico. Después de mirarme fijamente al espejo, decidí que sería una malísima idea por mi parte. Y os explicaré el porqué muy fácilmente: el cuerpo del hombre es feo de cojones cuando se encuentra frente a frente con su imagen al otro lado del espejo.
 
O eres modelo y tienes un cuerpo bonito y marcado o mejor, no te saques fotos que pueden dejar el pabellón de los machos alfa muy abajo. Otra cosa sois vosotras que la inmensa mayoría, con unos trapitos o sin ellos, podéis hacer magia ya que la mujer es un conjunto de curvas capaz de poner recta, la única curva que tiene el hombre.

Desechada la idea de la foto (mejor así, no quería perder las visitas que todavía tiene el blog) he decidido colgar un relato del que me siento muy orgulloso. Y no es falsa modestia por mi parte, ya que he quedado satisfecho de la historia que os voy a contar, porque es de los pocos relatos que me he dicho a mí mismo: jolines, este ha quedado muy chulo.

Espero que os guste y que comentéis (por favor, hacedlo por el simple hecho de subirme el ego un poquito) si os ha gustado o me he pasado de soberbio. Para hacerlo más llevadero de leer, lo he dividido en dos partes porque es un relato algo extenso.


Sin más y agradeciendo miles de veces vuestra atención, os dejo con la primera parte de: EL JUEGO.  


viernes, 22 de noviembre de 2013

LA CAFETERIA.





Dos hombres de negocios pagaron al taxista y bajaron delante de una de las cafeterías de moda de la ciudad. Allí se encontraron con su amiga Amelia que les sonrió y ambos le dieron un beso en la mejilla.

—Esta es la mejor cafetería y os diré el porqué dentro unos minutos — dijo Amelia mientras entraban en el establecimiento.
—Creo que tampoco es para tanto. Se ve acogedora con los sillones, pero los tres hemos estado en otras mucho mejores.
Se dirigieron a la barra y la joven saludó al camarero.
—John, ¿está mi mesa preparada?
—Por supuesto, señorita Smith, enseguida subimos a tomarle el pedido.
—Muchas gracias.

Subieron las escaleras del primer piso y se dirigieron a una mesa que había en un rincón y que estaba detrás de un gran biombo, haciéndolos así, invisibles a miradas ajenas. Desde allí pudieron observar como la cafetería empezaba a estar concurrida como todas las mañanas y solo unos segundos después de tomar asiento, Amelia avisó a sus compañeros de mesa.

—¿Veis a esas chicas que acaban de entrar?
—Sí, claro que las vemos, creo que todo el mundo se ha dado cuenta de su llegada.
—Son guapas, ¿verdad?
—Bueno, no están nada mal.
—Verás lo que va a pasar ahora.

Las dos atractivas mujeres se sentaron justo debajo de donde los dos hombres y la mujer estaban situados. Desde allí tenían una buena panorámica del escotado vestido verde que llevaba una de ellas. Uno de los camareros se dirigió raudo y veloz a tomarles el pedido y en un par de minutos estaban servidas con unos cafés en unas coquetas tazas de porcelana.

—Fíjate en ese lunar en el escote, está puesto estratégicamente para que sea observado desde las alturas  — dijo Charles.
—La verdad es que es interesante la posición de ese lunar, cerca del canalillo — dijo Richard
—¿Interesante? Es jodidamente provocativo — dijo Amelia.

La joven del vestido verde, se subió poco a poco la falda y comenzó a ajustarse los broches del liguero. Aquel gesto lo prolongó durante unos segundos haciéndolo casi eterno para los improvisados voayers que la observaban desde su privilegiada posición. Después, sabiendo lo provocativo que había sido su gesto, dejó la falda recogida y siguió hablando con su compañera de café.

—Como me gustaría recorrer esas medias hasta toparme con la delicada carne de sus piernas — dijo Charles.
—¿Te estás poniendo cachondo? — le preguntó Richard a su compañero.
—¿Tú no?
—Bueno, hay que reconocer que la chica no está nada mal.
—Pues podíamos aprovechar que el camarero no vendrá hasta que yo lo avise y jugar un poco los tres — dijo Amelia.
—Sería muy excitante hacerlo aquí.
—Y morboso.
—Está bien, Charles, sigue describiendo que le harías a esa mujer — dijo Amelia colocando sus manos sobre la entrepierna de ambos caballeros.  
—Le bajaría esas braguitas negras de encaje que lleva puestas y las dejaría a su lado, bien dobladas.

La joven avanzó lentamente y toco los prominentes paquetes de Charles y Richard, bajó las cremalleras de sus pantalones, metió las manos dentro y después de pelearse un momento con los calzoncillos de sus compañeros de mesa, extrajo los penes que iban cogiendo la consistencia adecuada hasta que se pusieron duros, bajo las firmes caricias propiciadas por su experta tutela.

—Seguro que lleva el sexo depilado, pero no totalmente, quizás ha dejado una fina tira de vello púbico que baja hasta su pronunciado clítoris, deseoso de caricias y atenciones.

Las manos de la joven subían y bajaban por las pollas de sus parteneres, lubricándolos con los fluidos que se desprendían de los glandes y que rítmicamente salían para ayudar en tales menesteres.
Desde abajo nadie podía verlos, pues los cristales que los separaban del resto de la cafetería, los aislaban del ruido y de las miradas ajenas, ya que los cristales eran de espejo y la señorita Smith había elegido aquella cafetería, porque allí estarían en la más absoluta intimidad y sin ser molestados.

Ambos caballeros no dejaron que su amiga quedase sin sus merecidísimas caricias. Le subieron la falda y buscaron su sexo para darle también placer. Tal y como hacía siempre que quedaba con ellos, la joven llevaba ropa interior de encaje de color violeta ya que era el color preferido de los dos hombres que la acompañaban y sus dedos, largos y fuertes, se introdujeron sin resistencia alguna entre la fina tela de la braga.

—¿Os imagináis lo que sería besar ese lunar y después descender hasta sus pezones? Notar como se endurecen en nuestras bocas y como su cuerpo comienza a excitarse al contacto de nuestras manos sobre él.

Los gemidos ahogados de los caballeros iban in crescendo a medida que las caricias y la gran imaginación de Charles, calentaban más y más el ambiente.

El juego a dos manos sobre las piernas y el sexo de la joven, la excitaron rápidamente y sus fluidos comenzaron a mojar los dedos de los hombres, que trataban de encender todavía más su pasión.

—Amelia, tienes que conseguirla para nosotros y convencerla para que acceda a jugar a nuestros juegos.

Aquellas últimas palabras fueron el detonante para que, como venía siendo ya costumbre, el orgasmo les sobreviniese a los tres a la vez. Habían conseguido con el paso del tiempo ajustar sus cuerpos de tal manera que, podían correrse en cinco minutos o durar horas teniendo sexo entre ellos.

Aquella fructífera unión que la señorita Smith había creado, buscaba para sí misma y para sus amigos, el mayor placer que se podían imaginar, con sus eróticos juegos a escondidas.

Y aquella cafetería iba a ser uno de sus lugares preferidos desde aquel día en adelante.




viernes, 15 de noviembre de 2013

SENSUAL WOMAN

Hace un tiempo escuché esta canción y solo la cadenciosa melodía y la sensual voz de la cantante (aunque no es una canción propiamente dicha, más bien cuenta unas cuantas verdades como puños con las que estoy totalmente de acuerdo) me erizan los pelos del cuerpo (y son muchos) y hace que mi imaginación se dispare hasta poder ver los contoneos de una mujer mientras baila al son de la música.


El otro día, entre el traductor de Google y yo, nos propusimos traducirla al castellano y a pesar del churro que ha quedado, creo que se puede entender algo de lo que dice, aunque la última frase no soy capaz de darle mucho sentido.  Si alguien controla el idioma que se habla en la parte norte de allende los mares, pues que me lo diga y dejamos el Sensual Woman de los Herbalife, entendible por los siglos de los siglos, AMEN.

Para ilustrar el vídeo, le he pedido a mi amiga Charlize Theron si podía aparecer un poquito en él y me ha dicho que sin ningún problema, que por los amigos, lo que sea. Además, quiere hacerse famosa por si la llaman para salir en algún anuncio o quien sabe, interpretar un pequeño papel en alguna película. Espero que tenga suerte y que un cazatalentos puede echarle una mano.






Aquí os dejo la traducción:

Tomar conciencia de mi propia sensualidad,
La primera vez que lo hago plenamente consciente de mi propio sentido del tacto.
Cuando hay poca luz, cierro los ojos y me quito la ropa.

¿Pierdo su respeto por ser tan salvaje?
No lo creo. Me trata como una joya rara y preciosa.
Y va todo el día orgulloso de que lo ha hecho conmigo.
Él es el amante más imaginativo del mundo.
Los hombres escogen lugares increíbles para la aventura sexual.
La aventura más salvaje que me propuso fue en una bañera que estaba llena de gelatina!
Todo en lo que podía pensar, era en el número de cajas que había necesitado.
¿Cuál será el color más atractivo?
¿El sabor más delicioso?
Y ¿Cómo puede afectar a nuestras exploraciones orales?
Si la gelatina es firme, ¿iba a rebotar?

Al mirar a su alrededor por lo que es nuevo y diferente,
Recuerda estas tres importantes armas que deben de ser aprendidas
Para mantener a un hombre enamorado.
Imaginación, la sensibilidad para sus estados de ánimo y deseos,
Y el coraje de experimentar con nuevas técnica sexuales,
Situaciones y lugares tentadores.

Hacer el amor es físico, por lo que su lenguaje,
Chupar, polla, follar y verga, no son malas palabras.
Son utilizadas en el dormitorio por los amantes para describir las partes del cuerpo,
Y las actividades físicas,
De hecho son muy adecuadas y claramente mejoran el sexo.
Revisa una actitud mojigata.
No silbes y continua por la nariz, al menos, no en el aire.


martes, 5 de noviembre de 2013

MIS DISCULPAS

Quiero pediros disculpas por tener el blog tan abandonado, pero llevo dos semanas recuperándome de mi primera media maratón (21 km) y todavía me duelen las pestañas de tanto correr. ¿Os acordáis del post ME VOY A CORRER? Pues la cosa fue tan bien que me propuse el reto de acabar dignamente una media maratón y lo conseguí, para que después tenga que escuchar por ahí que correr no sirve para nada y que lo mejor para adelgazar es la “dieta del cucurucho”.



Pues os diré que después de colgar ese post, se puso en contacto conmigo, una chica bielorrusa llamada Irina, que también se le daba por salir a correr a esas horas y esto no os lo vais a creer, vivía en la misma ciudad en la que yo vivo. Quedamos para salir a entrenar una mañana juntos y después de dos semanas, nos hicimos buenos colegas de entrenos. Por supuesto, ella estaba mucho mejor entrenada que yo y tenía un cuerpo que llamaba mucho la atención porque siempre corría con unas mallas muy ajustadas. Para mi gusto, estaba demasiado delgada, no había mucha carne para coger, pero como solo estábamos para entrenos, no le di mucha importancia a ese asunto.

Me propuso un reto y era que me apuntase a una media maratón y por supuesto, que finalizase en un tiempo menor a dos horas. Si lo conseguía, mi premio sería la satisfacción de haber realizado una gran prueba y sobre todo, saber que si uno tiene lo que hay que tener (estar algo loco por hacer estas cosas sin pensárselo mucho), se puede hacer lo que se quiera ya que, si uno no lo intenta, nunca podrá hacerlo.

Una semana antes de la media maratón, me dijo que le gustaría salir ese sábado por la noche para desconectar un poco de tanto entreno, dar una vuelta y pasarlo en grande. Le dije que yo quería entrenar el domingo, que me tocaba una tirada larga y que yo soy más de estar en casa que de salir por ahí. Como Irina no era una de esas chicas a las que no puedes decirle que no, el sábado por la noche salimos como dos buenos amigos a tomarnos unas copas. Bueno, las copas se las tomó ella, yo soy de los que se beben un refresco y tan campante, pero como antes de la media noche, el Vodka circulaba por sus venas en la misma proporción que su sangre, decidí dar por terminada la velada. Solo había un problema, no sabía dónde vivía Irina. Siempre habíamos quedado en el parque para correr y nunca me dijo en que parte de la ciudad tenía su residencia. Y claro, hice lo que cualquier hombre hubiese hecho en mi lugar, llevarla para mi apartamento, dejarla en ropa interior y…

Bueno, como soy todo un caballero, no diré nada de lo que pasó después. Lo que si os diré es que voy a tratar de tener el blog algo más actualizado y colgar un post por semana.


Aun así, reitero mis disculpas y seguid disfrutando del erotismo.