martes, 5 de noviembre de 2013

MIS DISCULPAS

Quiero pediros disculpas por tener el blog tan abandonado, pero llevo dos semanas recuperándome de mi primera media maratón (21 km) y todavía me duelen las pestañas de tanto correr. ¿Os acordáis del post ME VOY A CORRER? Pues la cosa fue tan bien que me propuse el reto de acabar dignamente una media maratón y lo conseguí, para que después tenga que escuchar por ahí que correr no sirve para nada y que lo mejor para adelgazar es la “dieta del cucurucho”.



Pues os diré que después de colgar ese post, se puso en contacto conmigo, una chica bielorrusa llamada Irina, que también se le daba por salir a correr a esas horas y esto no os lo vais a creer, vivía en la misma ciudad en la que yo vivo. Quedamos para salir a entrenar una mañana juntos y después de dos semanas, nos hicimos buenos colegas de entrenos. Por supuesto, ella estaba mucho mejor entrenada que yo y tenía un cuerpo que llamaba mucho la atención porque siempre corría con unas mallas muy ajustadas. Para mi gusto, estaba demasiado delgada, no había mucha carne para coger, pero como solo estábamos para entrenos, no le di mucha importancia a ese asunto.

Me propuso un reto y era que me apuntase a una media maratón y por supuesto, que finalizase en un tiempo menor a dos horas. Si lo conseguía, mi premio sería la satisfacción de haber realizado una gran prueba y sobre todo, saber que si uno tiene lo que hay que tener (estar algo loco por hacer estas cosas sin pensárselo mucho), se puede hacer lo que se quiera ya que, si uno no lo intenta, nunca podrá hacerlo.

Una semana antes de la media maratón, me dijo que le gustaría salir ese sábado por la noche para desconectar un poco de tanto entreno, dar una vuelta y pasarlo en grande. Le dije que yo quería entrenar el domingo, que me tocaba una tirada larga y que yo soy más de estar en casa que de salir por ahí. Como Irina no era una de esas chicas a las que no puedes decirle que no, el sábado por la noche salimos como dos buenos amigos a tomarnos unas copas. Bueno, las copas se las tomó ella, yo soy de los que se beben un refresco y tan campante, pero como antes de la media noche, el Vodka circulaba por sus venas en la misma proporción que su sangre, decidí dar por terminada la velada. Solo había un problema, no sabía dónde vivía Irina. Siempre habíamos quedado en el parque para correr y nunca me dijo en que parte de la ciudad tenía su residencia. Y claro, hice lo que cualquier hombre hubiese hecho en mi lugar, llevarla para mi apartamento, dejarla en ropa interior y…

Bueno, como soy todo un caballero, no diré nada de lo que pasó después. Lo que si os diré es que voy a tratar de tener el blog algo más actualizado y colgar un post por semana.


Aun así, reitero mis disculpas y seguid disfrutando del erotismo.

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