viernes, 20 de diciembre de 2013

EL AUTOCINE



Danny recogió a Sandy en su Ford Deluxe descapotable y se dirigió al autocine para ver la película de unos monstruos alienígenas que invadían la tierra o para ser más exactos, los Estados Unidos de América. Aparcaron en uno de los lugares de detrás ya que aquella película de estreno, había congregado a multitud de jóvenes veinteañeros en sus automóviles fardones.

Colocaron el altavoz dentro de su coche y se dispusieron a ver la película de la que tanto habían hablado ellos y sus amigos de la pandilla. Las grandes letras en la pantalla, anunciaba el comienzo de la película y Danny, intentó colocar uno de sus brazos por encima de los hombros de Sandy, para que estuviese más cómoda, pero esta rechazó el ofrecimiento del joven.

Pero cuando los monstruos alienígenas comenzaron a invadir una pequeña población del más profundo Wisconsin, esta se acercó sin quererlo al anteriormente fastidiado Danny. Este la recibió con cariño y la envolvió entre sus brazos. La película seguía y Sandy, de vez en cuando, se tapaba la cara metiendo la cabeza entre la cazadora de cuero del joven donde podía oler a Danny. Y no supo si el olor a jabón o las feromonas que el joven estaba desprendiendo a cientos por la cercanía de su cuerpo, que comenzó a sentir calor, mucho calor que comenzaba a subirle desde sus partes más íntimas, inundando por completo el resto de su organismo. Sus mejillas coloradas, se hicieron notar en su blanco y terso rostro, pero Danny no pudo verlo en ese momento ya que ella permanecía acurrucada contra su pecho.

En la pantalla, los alienígenas, se llevaban a su nave a una de las protagonistas que gritaba y gritaba mientras su novio y su hermano se escondían para no ser vistos y trazaban un plan de rescate. Pero Danny, ya no seguía mucho la película, no paraba de tragar saliva mientras su mano iba bajando por el brazo de Sandy, que permanecía quieta, sin mover un solo músculo de su cuerpo y más atenta a las profundas respiraciones de su pareja que a los chillidos de la protagonista.

Danny subía y bajaba acariciando el brazo, sin atreverse a ir más allá, aunque sus dedos, pugnaban por acercarse al pecho de Sandy. Y fue esta la que reaccionó al ver lo dubitativo que estaba siendo el joven. Se movió lo justo para que la mano de Danny se quedase encima de uno de sus pechos e inevitablemente lo rozó. Y ella sintió un estremecimiento que le recorrió todo el cuerpo.

Así se quedaron durante unos segundos hasta que Danny salió del coche a todo correr y cerró la capota de su Ford para poder tener algo más de intimidad con su chica. Después volvió a colocar su mano sobre el pecho de ella que tenía ya, los botones de su vestido desabrochados. Su mano descendió y se metió por dentro del sujetador para tocar el terso y aterciopelado seno mientras ella, seguía pegada a su caliente cuerpo que se excitaba a marchas forzadas.

La chica de la película seguía chillando al ponerla los alienígenas sobre una mesa donde la iban a estudiar. Mientras, Sandy bajaba la cremallera del apretado pantalón de Danny, sin apartar la vista de la gran pantalla, buscando el bulto de su sexo que luchaba por salir de aquella cárcel de ajustada tela. Este seguía jugueteando con el pezón de su pecho, que excitado, marcaba con tesón la fina tela del sujetador.


Sandy, sacó el ardiente falo y comenzó a masajearlo como si fuese una experta meretriz y Danny comenzó a gozar de aquellas caricias que ella le prodigaba, arriba y abajo… le tocaba los testículos y aprovechaba el líquido que rezumaba de su falo para lubricar todo la parte superior, arriba y abajo…

Los pechos de Sandy no eran muy grandes, pero cuando se excitaban, sus pezones adquirían grandes proporciones cosa que Danny notó al acariciarlos con las yemas de sus dedos y que vio después de ayudarla a deshacerse de sus recipientes de tela, apuntando hacia él, llamándolo como si fuesen cantos de sirena para que pudiese disfrutarlos dentro de su boca, para lamerlos y chuparlos sin descanso.

Sandy intentaba seguir viendo la película sin mucho acierto mientras él se hacía con sus pechos. De vez en cuando cerraba unos instantes los ojos para saborear todavía más el placer que sus pezones trasmitían al resto de su cuerpo, pero aun así, no dejaba nunca de subir y bajar con su mano por el falo que apenas resistía ya, esos envites, estando a punto de derramar su esencia sobre su mano.

Danny se lo hizo saber y fue el momento de actuar para Sandy. Dejó de masturbarlo y con las manos, se quitó las blancas y húmedas braguitas  que llevaba bajo su vestido. Se puso encima a horcajadas y despacio, muy despacio, fue sintiendo en su interior el duro y enhiesto falo de Danny, que gimió de placer al sentir el contacto de las húmedas paredes del sexo de la joven contra el suyo propio.

Sandy comenzó a moverse poco a poco, subiendo y bajando desde la punta hasta el fondo, una y otra vez, gimiendo y suspirando de placer. Se había olvidado totalmente de la película y solo se centraba en darle placer, pero también sabía que él no aguantaría mucho y que muy pronto, acabaría dentro de ella, por eso, apuró sus movimientos para facilitar así su propio orgasmo, con el vello púbico del joven frotándose contra su clítoris que ya no podía más de excitación.

Ella fue la primera en caer, el placer era inmenso y pronto estalló en un fuerte orgasmo, pero aun así, siguió moviéndose porque deseaba más. Danny se dejó llevar, pegó la cabeza contra sus pechos que no dejaban de saltar a cada embestida y derramó toda su esencia dentro del sexo de Sandy, que fue resbalando desde dentro hacia sus testículos, mientras ella, seguía moviéndose y sus pezones pedían que los lamiese una vez más.

Sandy no paraba de moverse a pesar de que el miembro de Danny apenas conservaba algo de su rigidez y comenzaba a salirse de dentro de su sexo, pero como estaba a punto de tener otro orgasmo, no le importó demasiado, solo se ocupó de juntar sus pechos con las manos y ponerle sus pezones a su disposición, cosa a la que él no le hizo asco alguno. Los lamió y los mordió hasta que Sandy tuvo su segundo orgasmo, el cual, la dejó casi sin fuerzas encima de él.

La película había acabado ya, pero Danny y Sandy se quedaron para una segunda sesión, porque los dos querían más.


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