martes, 30 de diciembre de 2014

MASTERS OF SEX



La semana pasada acabé de ver la primera temporada de “Masters of Sex”. Tengo que decir que la serie me ha sorprendido gratamente por lo bien que encajan todos los personajes y todas sus historias.

Masters of Sex nos descubre la investigación y la relación entre el Dr. William Masters y Virginia Johnson, dos investigadores pioneros de la sexualidad humana en la Universidad de Washington en ST. Louis. La serie está ambientada en la década de 1950 hasta los principios de 1960.

Lo que me ha quedado grabado de esta serie son las cuatro fases del orgasmo femenino: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Sinceramente, me dais mucha envidia, porque nosotros pasamos de la excitación a la resolución en menos de dos minutos.

Lo dicho, si queréis ver una buena serie que os va a sorprender y a arrancar alguna que otra sonrisa, miraros la primera temporada de Masters of Sex. Yo voy ya por la segunda temporada.

Aquí os dejo como muestra, uno de los aparatos utilizados en la serie: El Ulysses.




Y aquí, algo que el doctor Masters debería investigar.



Feliz año 2.015

viernes, 5 de diciembre de 2014

RECOMENDACIONES PARA EL "FINDE"

En poco menos de un mes, he visto un par de buenas películas donde las mujeres maduras mantenían relaciones con hombres mucho más jóvenes que ellas. Siempre ha sido una de mis fantasías, que una mujer madura se fijase en mí y me descubriese ese mundo oculto de las mujeres, que me enseñase todo lo que hay que saber sobre el sexo femenino y me convirtiese en un buen amante, a la altura de Giacomo Casanova o Rodolfo Valentino. Pero por lo visto, ni maduras ni sin madurar, consigo que se fijen en mí. Debe ser porque nunca visto a la moda o porque siempre he querido pasar desapercibido por la vida. Y claro, así es muy complicado que se fijen en uno.


Para este “finde” os voy a dejar un par de recomendaciones de dos buenas películas que hablan sobre las relaciones entre mujeres maduras y adolescentes que habría que asegurarlos contra incendios, porque están hechos de pajas (Dani Rovira dixit)

DOS MADRES PERFECTAS



20 AÑOS NO IMPORTAN


Espero que me comentéis si os han gustado.
Buen "finde".

jueves, 27 de noviembre de 2014

2º ANIVERSARIO

Hace dos años y un día comencé una nueva aventura en mi vida y fue la de ser bloguero. Circunstancias de la vida, me tienen apartado de este mundo al que regreso muy de vez en cuando y al que me gustaría no abandonar. El blog sigue teniendo entradas cada día y eso me hace pensar que no puedo dejarlo y que tengo que volver a escribir a pesar de que mi mente tiene un revoltillo ahí arriba de tres pares de narices.

Por eso, os voy a dejar con un video en el que os agradezco  que todavía estéis por ahí, en la blogosfera, esperando que el Namor os escriba algo digno de vuestras mentes.


Besos


viernes, 24 de octubre de 2014

RECUERDOS



Amanece y me despierto sintiendo tu brazo sobre mi cadera. Sonrío al recordar lo que pasó bien entrada la noche, cuando sin previo aviso me diste un tierno beso y comenzamos unas pequeñas hostilidades con nuestras bocas.

Te giraste dándome la espalda y con la destreza de un ladrón de guante blanco, solté con mis dedos los corchetes de tu sujetador para liberarte los pechos. Después fue tu pijama y segundos más tarde el mío.

La lucha de nuestros cuerpos fue in crescendo a la par que nuestra excitación. Mientras mi lengua intentaba horadar tu boca, mis manos no permanecieron ociosas. Una tocaba tus voluptuosos senos y la otra se perdía entre tus muslos recorriendo tus lugares secretos.

Lugares que se abrieron al yo ponerme encima de ti buscando el deseoso encuentro entre tu sexo y el mío. Pero tú retrasaste ese momento unos minutos más. Jugaste con él rozándolo contra tu placentero brote que sobresalía orgulloso de su protector capuchón.

Besé y lamí tus pechos con apasionado ardor, pero intentando no lastimar tus delicadas cumbres que reaccionaron henchidas dentro de mi boca.

Cuando decidiste que era el momento de entrar, dejaste que mi sexo se perdiese dentro de ti midiendo la profundidad de tu ardiente y húmedo refugio.

El éxtasis llegó casi al unísono y caímos derrotados, sin apenas fuerza para nada más que respirar entrecortadamente. Me quedé a tu espalda, acariciándola con mis dedos hasta que los dos nos quedamos dormidos.


Ahora que estoy despierto noto como nuestra cama, testigo fiel de nuestro frenesí, guarda el calor de la reyerta y a pesar de estar nuestros cuerpos desnudos, al frio del amanecer le ha sido totalmente imposible traspasar la barrera infranqueable de nuestra pasión. 

viernes, 3 de octubre de 2014

MADE IN SPAIN

Corría el año 1988 cuando la Década Prodigiosa presentaba esta canción en Eurovisión. Y es que en España hacen las cosas diferentes a los demás. Y si no que se lo pregunten a Luisa y Manolo, una pareja de las que hay muchas por ese gran país y de los que traigo una historia que algún iluminado se ha atrevido a contar. Así podréis ver el daño que ha hecho 50 Sombras de Grey en las mujeres. (Millones de gracias a esa mente prodigiosa porque al imaginarme la situación, ha hecho que me ría un buen rato). Que lo disfrutéis y buen finde.

Actualizo: ¡Ya se de quien es la mente prodigiosa que ha parido este relato!. Os dejo el enlace a su Facebook: 
https://es-es.facebook.com/asanchisan



Salgo de musicoterapia y voy a tomar algo con las amigas. Con todas menos con Reme, que le ha dado la ciática en la conga y se ha marchado a casa. Vamos a un sitio nuevo que conoce Virtudes que por dos euros te ponen una caña y un pincho así de grande, que con un par ya has cenado.

Allí la Marce nos cuenta que se está leyendo el libro ese de darse azotes. Por lo visto es de un señor rico que coge a una chica jovencita y en vez de darle besos y hacerle arrumacos la toma por una piñata y la escaralla. Es lo que se lleva ahora en el sexo. Claro que a ella le debe gustar porque vuelve a por más, como la gata flora, que si se la metes grita y si se la sacas llora.

El caso es que de camino a casa no dejo de darle vueltas al tema y me sorprendo a mí misma pensando en hacer algo parecido con Manolo, que es lo que tengo disponible. No es que a mí me guste que en la cama me traten como a una yegua, pero a lo mejor así resucitamos nuestra vida sexual, que lleva muerta desde que empezó a tener más tetas él que yo.

Llego a casa y me doy una ducha de las esmeradas, poniendo especial énfasis en frotar el peluche y aledaños, que quede apetitoso. Luego voy al salón en ropa interior, apoyo una mano en el marco de la puerta y le digo a la cosa esa que hay despatarrada en el sofá que me acompañe a la habitación.

Él no entiende nada pero obedece, por no discutir y porque el tema pinta retozón, que no acostumbra. Así que se pone en marcha y cuando pasa junto a mí le suelto un manotazo en el culo y un “que te como, pirata”. Crece su extrañeza.

- Luisi, ¿has bebido?
- Calla, señor Bermúdez, y tira que te voy a dar la paga.

Le doy otro azote mientras avanzo detrás de él.
Manolo en estas cuestiones muy exquisito no se pone. Cuando cruzo el pasillo y le doy alcance, él ya está con los calzones por los tobillos diciendo “rápido, que empieza el Pasapalabra”. Pero no le hago caso. Hoy no va a ser el “aquí te pillo, aquí te mancillo” de siempre.

Le digo que se tumbe boca abajo y pienso. Necesito un látigo, que es muy erótico, que me lo ha dicho la Marce, pero en casa no tengo de eso así que cojo un cinturón, uno con la hebilla de golfi. Así, en bragas y con un antifaz de cotillón, le arreo un latigazo en la espalda. Manolo se caga en mis bisabuelos, en mi gazpacho y en el ministro de hacienda.

Hay que pensar otra cosa porque la dominación con latigazos no ha dado los resultados esperados. Manolo sigue retorciéndose intentando que la mano le alcance la zona donde le he atizado para aliviarse el escozor. Así que ahora me tumbo yo en la cama y le pido que me dé azotitos. A la segunda hostia que me suelta en el culo con la manaza abierta, que la tiene como una peineta de berenjenas, estoy empotrada contra el cabecero de forja toledana. Esto parece un rodeo americano. Así tampoco.

- Te voy a estimular el punto ge - le digo con sensualidad, pasándome la lengua por los labios. Quizás haya exagerado un poquito el matiz sexy y haya parecido una vaca bebiendo, pero bueno, ya está hecho.
- Eso - dice él -. Bájate a los columpios que tengo la mazorca a punto de hacer palomitas.

Para mí que este no se ha enterado muy bien de lo que le voy a hacer. Me humedezco un dedo con saliva y le pongo la banderilla. Manolo clava las uñas en las sábanas, aprieta los dientes y su voz se vuelve aguda. Su cara ahora mismo es como dos huevos fritos con labios.

- Hiiiiiija de puta…

Saco el dedo deprisa. Ya no sé ni por qué sombra voy, pero a las cincuenta me da a mí que no llegamos. Voy a pasar al erotismo verbal. Esto no puede fallar porque lo he visto en un montón de películas españolas y siempre funciona.

- Manolo, dime cosas feas.
- Guarrilla.
- Eso es.
- Putita.
- Así, sigue, dime más.
- Cotilla, histérica, eres como tu madre, todo el día tocando los cojo…
- Pero qué hablas, borracho.
- Yo a esa señora no la quiero más aquí en Nochebuena.
- Mira, Manolo, mi madre vendrá a esta casa cuando ella quiera. No empecemos otra vez con lo mismo, te lo pido por favor.
- Bueno, pero hay mandanga o no hay mandanga.
- Ya por no oírte, hijo mío.
- Venga, ponte boca arriba, a ver si me da tiempo de ver el rosco, que hay casi un millón de bote.
- ¿Ya estás dentro?
- Qué hija de puta eres.


viernes, 12 de septiembre de 2014

¿ADORABLE O FOLLABLE?

¿ADORABLE
O
FOLLABLE?

Este mes de Agosto me encontré con un viejo amigo al que hacía tiempo que no veía. Estuvimos hablando largo y tendido de nuestras ajetreadas vidas y cuando la conversación se distendió, me comentó algo que me escandalizó.
En su trabajo comen todos juntos y en una de esas comidas, una de sus compañeras le dijo:

-Juan, eres el hombre diez. Atractivo, inteligente, buen padre, buen marido. Si no estuvieses casado, serías el hombre ideal para casarme contigo.
-Gracias Sara por todos esos piropos. Pero también tengo alguna que otra virtud oculta.
-¡A no, para eso prefiero a Sergio, que a pesar de ser menos agraciado que tú, tiene pinta de ser más castigador! Además, tú eres adorable.

¿Pero que os pasa a las mujeres que por lo general preferís al típico tío que sea algo “chuleta” o con pinta de castigador,  antes que a un hombre adorable? ¿Qué pasa, que los hombres adorables no son follables?


Después de darle vueltas a esta conversación, se me ocurrió escribir estas líneas que a continuación os dejo para que las leáis y si no tengo razón en lo anteriormente dicho, me lo rebatís. 

SUEÑO

Cuando me despierto, la oscuridad reina en la habitación. Al escuchar tu respiración acompasada, me doy cuenta de que todavía no te has ido y que has preferido pasar la noche en mi cama, conmigo.

Puedo oler tu pelo largo y sedoso sobre la almohada, puedo sentir la calidez de tu piel pasando mi mano sobre tu cuerpo sin tocarte y puedo volver a dormirme sabiendo que en la mañana, amanecerás entre mis sábanas.

Pero no logro resistir acercarme a ti, ahora que te tengo tan cerca. Me muevo muy despacio intentando no despertarte y guiándome por tu respiración que sigue pausada, sin cambios aparentes. Acerco nuevamente mi mano a tu hombro y apenas lo rozo con las yemas de mis dedos, imperceptiblemente, buscando el placer de tocar sin llegar a provocar tú despertar.

Continúo bajando por el brazo y tu cuerpo se gira haciendo que mi corazón lata desbocado dentro de mi pecho. Después de unos angustiosos segundos compruebo que sigues dormida, tu respiración vuelve a armonizarse y me tranquilizo al ver que mis dedos rozan tu mano sin cambio alguno en tu rostro.

La luz de la mañana comienza a colarse por las rendijas de la persiana y pinta poco a poco la silueta de tu cuerpo, mientras mi mano vuelve a recorrer en sentido ascendente, el conocido sendero.

Al tener más claridad, puedo percibir la respiración de tu pecho, como sube y baja debajo de la camiseta que te había prestado la noche anterior para dormir. Puedo observar que no llevas nada bajo la fina tela de algodón y me interno por el asa, buscando la suave piel de tu seno. Rezo para que Morfeo te siga teniendo en sus brazos y no despiertes mientras mis dedos llegan a la cúspide de tu pecho.

Exhalas un suspiro que me hiela la sangre, pero sigues dormida y no hay nada que me delate lo contrario. Bajo lentamente por el desfiladero y recorro con parsimonia la vereda que me lleva al otro seno.

La misma reacción, otro suspiro, pero esta vez, mucho más profundo y anhelante. Mi pulso se acelera al pensar en besar tus labios que permanecen entre abiertos deseando ser besados. Me incorporo lentamente y a escasos centímetros de tu boca, cierro los ojos y pienso en dejarme arrastrar por tu marea y ahogarme en el océano de tu pasión…


Despierto y no estás a mi lado. Apesadumbrado me doy cuenta de que todo ha sido un sueño. Ayer te pedí que eligieses entre él y yo, y ahora… no estás aquí. 


miércoles, 3 de septiembre de 2014

Paso a paso...

y click a click, en el mes de Agosto hemos llegado a las 10.000 visitas. Muchísimas gracias a todas/os por seguir visitando el blog a pesar de la desidia de su creador.

Para celebrarlo os voy a dejar un vídeo del baile más sensual que he visto desde la famosa Lambada. Para los que no lo sepáis, los bailarines están bailando KIZOMBA y tal y como se mueven, su baile me parece muy erótico.


Espero que lo disfrutéis.



viernes, 18 de julio de 2014

AMANTES



Lucia volvió a ver el teléfono al llegar a casa. El mensaje estaba claro: Nos vemos en la cafetería de siempre cuando salga del trabajo, vestido, sin ropita interior.
Tendría que llamar a la canguro, avisarla para que fuese a buscar a los  niños al Colegio y se quedase con ellos el resto de la tarde. Después ducha, rasurado de piernas, maquillarse un poquito… pero ¿por qué siempre le enviaba los mensajes con tampoco tiempo para prepararse? Él sabía que ella también trabajaba y que llegaba con el tiempo justo para recoger a sus pequeños del cole. 
Dejó su porta folios sobre la cama y llamó a la canguro. Se metió en la ducha e intentó relajarse un poquito. Aquellos mensajes a última hora y a toda prisa la hacían salir de la rutina diaria de su vida familiar. Mientras el agua bajaba por su cuerpo, se deleitó pensando en que tendría preparado Fran para aquel encuentro.
Cogió la esponja y se embadurno de champú el cual contenía un ligero toque de aceite. Aquel champú le dejaba el cuerpo hidratado y para sus piernas le venía muy bien, ya que si iba a ir enseñándolas, le gustaba que tuviesen esa pincelada reluciente.
Cuando la esponja rozó su sexo, este le demostró que estaba dispuesto para cualquier cosa que ocurriese en aquel encuentro con Fran. ¿Por qué la excitaba tanto quedar con él? A pesar de llevar años haciendo aquello a escondidas, todavía le provocaba pequeñas taquicardias cuándo le llegaba un mensaje para quedar con ella.
Trato de aguantarse las ganas de continuar y acabar de desahogarse, pero dejaría que Fran terminase el trabajo que él mismo había empezado con el mensaje a su móvil. Cuando se quitó toda la espuma del cuerpo con el teléfono de la ducha, salió y se secó con premura. Se había distraído demasiado con la esponja y ahora llegaría tarde a su encuentro. Se vistió a toda prisa y se dio un ligero toque de maquillaje. Se vio en el espejo de la entrada y sonrió al ver la imagen que este le devolvía. A pesar de sus casi cincuenta, se veía estupenda y con esa alegría, se marchó camino a la cafetería.
Caminaba con rapidez y esquivaba a los demás transeúntes, a pesar de llevar unos buenos tacones que le estilizaban todavía más sus piernas. Pero la sensación de no llevar ropa interior bajo su vestido negro y largo, hizo que su cuerpo reaccionase nuevamente y se excitase todavía más. Su sexo volvía a estar humedecido, pero sus pechos, al rozar y rebotar contra la fina tela, se pusieron revoltosos y sus pezones se marcaban bajo la ropa.
Los caballeros con los que se cruzaban, sonreían azorados ante aquella visión de la mujer con la que se cruzaba. Parecía una modelo desfilando por una pasarela, pero con unas buenas curvas en las que perder el control. Lucia estaba llegando ya a la cafetería y se dio cuenta de que llevaba todavía su anillo de casada en el dedo. Con un ligero toque, se desprendió de él y lo metió en su pequeño bolso de mano.
Cuando llegó, Fran la esperaba en la mesita de la terraza que estaba pegada a la cristalera. Desde allí podían contemplar el ir y venir de las gentes que pasaban por la ciudad, de vuelta de trabajo, haciendo las compras del día o simplemente paseando.
Fran al verla, se levantó y le arrimó la silla con un gesto de galantería. Lucia le sonrió y le agradeció que le hubiese pedido ya el capuchino que tanto le gustaba.

–Estás preciosa a pesar de llegar tarde – sonrió Fran.
–Gracias, pero casi no me das ni tiempo a prepararme.
–Espero que hayas venido tal y como te he dicho.
–¿Vestido y sin ropita interior?.
–Exacto.
–Creo que los hombres con los que me he cruzado, pueden dar fe de que por arriba no llevo nada.
–¿Y por abajo?
–Eso tendrás que averiguarlo.

Fran colocó su mano sobre la rodilla de Lucia. Esta, al notar el cálido contacto se estremeció al pensar lo que podía suceder a partir de ese momento. Le gustaban mucho las manos de aquel hombre, finas y con dedos largos para poder llegar a todos los rincones posibles.
Pero Fran no movió su mano. Permaneció durante unos segundos inmóvil, como queriendo intensificar aquel acercamiento de su mano con la rodilla de Lucia.

Cerca de donde estaban sentados, la vida continuaba a su ritmo, con la gente sentada en la terraza, tomándose algo y viendo pasar a los transeúntes que poblaban aquella calle peatonal. Pero nadie se dio cuenta de lo que iba a pasar a continuación. Fran, con una delicadez exquisita, comenzó a recorrer la pierna de Lucia y se fue adentrando hacía el ardiente interior que había entre sus muslos.

Esta se abrió un poco el vestido para que su amante pudiese acceder sin problema alguno y después dejó caer la fina tela sobre la mano de Fran que estaba comprobando que Lucia había seguido al pie de la letra sus instrucciones y no había venido con ropa interior alguna.

El contacto de sus dedos con el sexo de Lucia fue efímero, apenas un roce que hizo que se estremeciese, apretase sus labios y arrancase un ligero gemido de su boca. Fran recorrió el otro muslo y lentamente deshizo el camino para volver otra vez a rozar el sexo anhelante de sus atenciones.


¿Vas a castigarme por llegar tarde? – preguntó Lucia decepcionada.
Solo un poquito – sonrió Fran socarronamente y con mirada lujuriosa.
Pues no tardes mucho porque estoy demasiado caliente para aguantar castigos hoy. Además la culpa es tuya por avisarme tarde.
¿Quieres que me vaya? – dijo Fran intentando quitar su manos de entre las piernas de Lucia.
Ni se te ocurra moverte de donde estás o me veré obligada a gritar y decir que te estas sobrepasando conmigo.


Fran volvió a sonreír y sus dedos tocaron el monte de Venus de la molesta Lucia. Apenas un fino camino de vello que lo conducía hacia la ardiente caldera que se había convertido el sexo de su amante.

Lucia abrió un poco más las piernas para que Fran pudiese tocarla como se merecía. Al rozar el excitado botón que ya no se escondía entre sus pliegues, no pudo evitar dar un pequeño respingo sobre su asiento.


Lu, como sigas así, la gente se va a dar cuenta de que estamos haciendo algo.
Déjate de tonterías y no pares o te la cargas.


Fran bajó unos centímetros con uno de sus dedos y después de apartar delicadamente los labios del sexo de Lucia, lo introdujo profundamente haciendo que esta lo agarrase fuertemente con una mano del brazo. Después saco el dedo muy despacio, alargando el contacto y así, lubricado, subió hasta el clítoris que aguardaba palpitante las anheladas caricias.


¿Aguantarás?
Sabes que cada vez lo hago mejor.
Me gusta probarte.
Y a mí demostrarte que puedo.


Fran se movió alrededor del pequeño brote que buscaba ser colmado de atenciones por su parte, sabiendo de antemano que iba demostrarle nuevamente su destreza acariciándolo y hacerlo llegar hasta el climax.

Y Fran no lo hizo sufrir más, ni a Lucia que seguía apretando su brazo para que lo hiciese ya. La yema de su dedo rozó sutilmente el clítoris y Fran se fijo en Lucia que apenas hizo un pequeño gesto con la boca. Le iba a demostrar que si ella quería, nadie se enteraría del placer que la estaba recorriendo en aquellos momentos. Otro roce y una ligera sonrisa se instaló en su rostro. Unas cuantas caricias más por su parte y Lucia se rendiría una vez más a sus galanterías sexuales.

Pero aun así, Lucia permanecía quieta, sin apenas moverse ante los mimos que su amante le dedicaba, ni tan siquiera cuando bajaba para aprovisionarse del néctar lubricante que su sexo continuaba rezumando desde que había recibido el mensaje en su móvil.

Fran estaba impresionado por la contención que Lucia estaba llevando a cabo en la terraza de aquella cafetería del centro. Los demás clientes se levantaban y se marchaban, otros nuevos se sentaban, pero nadie se dio cuenta de lo que estaban haciendo. Aquella situación sabía que a Lucía la excitaba muchísimo y por eso de vez en cuando, le mandaba algún mensaje para jugar con ella. La sacaba de su rutina familiar y hacía que se olvidase de todo durante el tiempo que estuviese allí con él.

Todo iba perfectamente hasta que el orgasmo comenzó a dar señales de que pronto iba a llegar. Lucia comenzó a respirar entrecortadamente y su rostro se contraía por momentos. Su boca se abría y cerraba deseando ser besada, pero sabía que estaban a la vista de todo el mundo y eso era impensable en aquel juego. Sus piernas, que hasta aquellos momentos habían permanecido prácticamente inmóviles, apretaron con fuerza los dedos de Fran que se movían rítmicamente arriba y abajo buscando el mayor placer para Lucia.


¡No puedo más! – dijo apenas en un suspiro.
Hazlo… pero bajito – sonrío Fran mientras se tomaba un largo sorbo de su café.


Lucia apretó todavía con más fuerza la mano de Fran que se quedó atrapada entre los sus muslos y se abandonó al largo y silencioso climax que este le estaba proporcionando. Cuando su cuerpo acabó de temblar por las pequeñas réplicas del orgasmo, empezó a reír soltando el resto de la tensión acumulada. Fran la miró divertido y cuando iba a sacar la mano que Lucia todavía retenía entre sus piernas, esta le dijo que no con la cabeza.


No lo hagas, me gusta sentirte entre mis piernas… aunque solo sea tu mano.
Sabes que no puedo quedarme más tiempo y tú tienes que volver a casa.
Odio las despedidas, Fran.
Lo sé, pero nos veremos muy pronto.
¿Me lo prometes?
Te lo prometo. Es más, hoy te mereces que te invite yo al café, te has portado muy bien.
Tú tampoco lo has hecho mal.


Fran le dio un último sorbo a su café mientras veía desaparecer a Lucía entre la multitud que paseaba por la calle. Adoraba a aquella mujer. Y con un gesto, saludó a la camarera y a la dueña del local que habían presenciado aquella escena desde la barra del local.


No lo puedo entender – dijo la camarera.
¿El qué? – preguntó la dueña
Lo de esa pareja.
¿Qué es lo que no entiendes? Que después de 20 años juntos, dos hijos, una hipoteca, etc, tengan sus juegos privados.
–No, no lo entiendo.
Todavía eres muy joven para entender estas cosas. Pero te diré que esos juegos eróticos, hace que mantengan la llama de la pasión intacta.
Y ahora al llegar a casa ¿que harán?
Pues el llegará con una sonrisa en la boca, todavía con el aroma de su mujer perfumando su mano, la abrazará y la besará lentamente. A continuación, les dará dos besos a sus hijos, les preguntará que tal han pasado el día, si le han dado mucha guerra a mama y a la canguro y después de ponerse algo más cómodo, volverá a la cocina para ayudar a su mujer a preparar la cena.
¿Cómo puedes saber que harán todo eso?
Muy fácil, conozco su historia y se a ciencia cierta que Lucia y Fran disfrutan haciendo todo lo que hacen.
¿Jugando a los amantes?
Claro, pero siempre siendo los mejores amantes el uno con el otro.

lunes, 16 de junio de 2014

DESEO

No se vosotras, pero a mí me encanta escribir con música. Y si la música se ajusta a lo que piensas en ese momento, pues mucho mejor. Una de las canciones que tengo para escribir relatos eróticos (si, de esos que llevo tiempo sin escribir) la voy a compartir con todas vosotras y me digáis si tiene ese toque de erotismo que necesita este mi querido blog.

Se trata del poema de Deepak Chopra, un hindú que de erotismo, sensualidad y yoga, sabe un rato largo. Aquí os dejo el vídeo y la traducción para que podáis disfrutarla al 100%.




Un amante conoce solo la humildad, no le queda más,
se escabulle entre tus caminos en la noche, no le queda más,
Ansia por besar cada mechón de tu pelo, no se irrita, no le queda más
En su frenético amor por ti, ansia romper las cadenas
de su encarcelamiento, no le queda más.

Un amante pregunta a su amada:
¿te amas más que a mí?

Su amada responde:
yo he muerto por mi, y yo vivo por ti,
he desaparecido de mi y de mis atributos,
soy presencia solo para ti,
He olvidado todas mis enseñanzas,
Pero al conocerte he llegado a ser una aprendiz,
He perdido toda mi fuerza, pero con tu poder soy capaz,
Me amo a mi misma…te amo
Te amo…me amo a mi misma.

Soy tu amante, ven a mi lado, abriré la puerta a tu amor,
Ven y quédate conmigo, seamos vecinos de las estrellas,
Has estado mucho tiempo escondida,
a la deriva del mar sin fin de mi amor,
aun así, siempre has estado ligada conmigo,
oculta, revelada en lo desconocido, en lo no manifestado.
Yo soy vida, tu has sido prisionera de una pequeña charca,
yo soy el océano y sus turbulentas corrientes, ven y únete conmigo.
Deja este mundo de ignorancia, quédate conmigo, abriré la puerta a tu amor,

Te deseo más que al alimento o a la sed,
a mi cuerpo, a mis sentidos, o a mi mente,
estoy hambriento en degustarte,
Puedo sentir tu presencia en mi corazón,
Aunque pertenezcas a otro mundo,
Espero con pasión en silencio, una señal, o una mirada tuya.

viernes, 30 de mayo de 2014

REGAR EL JARDIN


Hace un tiempo, hablando con una buena amiga, le pregunté cómo después de 20 años con la misma pareja, podían quererse tanto. Ella me miró sorprendida y me dijo que el secreto estaba en regar el jardín todos los días. Mi cara esbozó una gran sonrisa y después de soltarme una colleja, me lo explicó para que yo lo entendiese.

<<Mi querido Namor, como veo que tienes el romanticismo en el culo, te diré, que regar el jardín todos los días, no es “tener  sexo todos los días”, si no, que el amor es como un jardín y hay que regarlo día sí y día también. Llenar la vida de tu pareja y que él te la llene a ti, de pequeños detalles cotidianos, como una nota de amor sobre la almohada, un mensaje escrito con cariño en el ordenador, un desayuno sin que sea fin de semana, que te consiga una flor mientras dais un largo paseo, que se vaya con los niños y te deje unas horas a solas, una rápida llamada para decirle te quiero, etc. >>

Pero también os he visto discutir – le dije yo.

<<Pues claro que sí, de eso trata la convivencia en una pareja, si no se discute de vez en cuando, es que la cosa no va bien, pues daría a entender que a ninguno de los dos nos importa la relación. Además, ¿para qué crees que están las reconciliaciones?>>.

Después de esta conversación, me quedé pensativo y reflexioné durante mucho tiempo la gran lección que me había dado mi buena amiga y comprendí el gran favor que me había hecho, abriéndome completamente los ojos al nuevo mundo: tienes el romanticismo en el culo.

Entonces me propuse escribir algo “bonito” de aquí que haya tardado tanto tiempo en hacerlo. Os lo dejo aquí para que podáis opinar si mi amiga tenía razón o la patata que tengo como corazón, puede albergar algún que otro sentimiento.


Hasta otro día, corazones…



¿Qué?...me preguntas cuando me quedo mirándote embobado, cuando nos damos besos de gnomos o cuando nos miramos fijamente.

A veces, mi mente se queda en blanco, pero otras pienso que…

Me gusta tu belleza, a pesar de los muchos años que llevamos juntos.

Me encanta tú mirada, azul, joven y radiante.

Me gusta tu sonrisa cuando te hago reír, a pesar de no ser yo, la alegría de la huerta.

Me encanta abrazarte y sentir la fuerza de tu abrazo en mi cuerpo.

Me gusta verte pasear por casa después de la ducha, completamente desnuda, que te metas en cama y provoques mis anhelos.

Me encanta acariciar y besar tu espalda, mientras los últimos jadeos de la pasión, nos envuelven como sábanas de terciopelo.

Me gusta…me gustas…

Me encanta…me encantas…