lunes, 11 de mayo de 2015

Pin-up.


Adriana se despertó aquel sábado muy contenta. Esa mañana tenía una entrevista de trabajo en una de las mejores revistas de Pin-ups del país. Hacía menos de seis meses que se había publicado el primer número y cada mes, sus ejemplares se agotaban los primeros días gracias a la belleza de las mujeres que posaban para el famoso, pero desconocido fotógrafo que convertía a aquellas desconocidas mujeres, en iconos de moda. 

Después de un burbujeante baño de espuma, Adriana se vistió y acabo de maquillarse. Se peinó su larga melena negra y antes de salir, volvió a echarse un vistazo en el gran espejo de su habitación. Estaba espectacular. La noche anterior había decidido vestirse como la gran Monica Belluci en la película de Malena. Pero ella le había dado aquel toque Pin-up de los cincuenta. Zapatos rojos de tacón, medias negras enguantando sus torneadas piernas y rematadas con un liguero a juego con los zapatos. Como último detalle, un cancán bajo el corto vestido negro de lunares. El gran escote dejaba entrever sus bonitos pechos y un colgante de corazón que siempre le había traído buena suerte.

Cogió el paraguas por si llovía y salió a la calle con ganas de comerse el mundo. Caminaba por la ciudad sin apenas cruzarse con nadie. Era una mañana primaveral y la gente no madrugaba los fines de semana. A Adriana no le importó que hubiesen puesto una entrevista de trabajo un sábado, ya que salir en portada de aquella revista significaba el sueldo de todo un año.  

Mientras caminaba por la calle notó como una de sus medías se había desprendido un poco. Se paró y en uno de los bancos que había por el paseo, apoyó una de sus piernas y ajustó bien la media con el corchete.

A unos pocos metros, había un hombre con una cámara fotográfica que inmortalizó ese momento. Adriana bajó su pierna y le sonrió al fotógrafo que le correspondió con una ligera inclinación de su cabeza, como dando a entender que agradecía aquel gesto y que hubiese posado sin ella saberlo ante su cámara.

Adriana recorrió los últimos metros que le quedaban hasta llegar al gran edificio donde se había ubicado la afamada revista. Entró en el hall y vio a muchas de sus amigas y competidoras rellenando ya el impreso para la prueba.

Media hora más tarde, había reunidas allí más de medio centenar de Pin-ups ansiosas por empezar. Cada vez que algún hombre entraba en el edificio, todas comenzaban a cuchichear e intentaban averiguar si sería aquel, el famoso fotógrafo del que todo el mundo hablaba y que muy pocos sabían realmente quien era.

En un momento dado, una ayudante de dirección salió al hall y les comunicó que la mujer que iba a salir en portada ya había sido elegida. Todas se miraron extrañadas ya que nadie había realizado la prueba, pero a pesar de eso, se les recogieron todos los formularios para próximas entrevistas.

Adriana caminaba cabizbaja con el paraguas abierto ya que una incesante lluvia, caía sobre la ciudad. Sus pies se habían mojado y estaba deseando llegar a casa y ponerse cómoda con sus calientes pantuflas y su cálido albornoz. Pero al pasar por el paseo donde se había ajustado la media, se volvió a encontrar con el hombre que le había sacado una foto. Está volvió a sonreírle y el hombre le dijo:

—Perdóneme, pero antes le tome una foto y me gustaría enviársela a su dirección. Llevó aquí desde entonces esperando por si pasaba para poder agradecerle esa imagen y haberme regalado una preciosa sonrisa.
—¿Y si no llego a volver por aquí?
—Volvería todos los días y esperaría desde la mañana hasta la noche.

Adriana le pidió un bolígrafo y un papel donde apuntársela y después se marchó calle abajo, con el ego por las nubes. Aquel hombre le había alegrado la mañana ya que el fiasco de la prueba para la revista, le había chafado el buen ánimo con el que se había levantado.

Una semana más tarde, un mensajero llamó a su puerta, le entregó un paquete y después de abrirlo, esbozó una sonrisa de oreja a oreja. En la portada de la revista de Pin-ups, estaba la foto que aquel hombre le había hecho la semana anterior. Había también una nota manuscrita.

Espero que esto compense el madrugón del sábado pasado. El lunes te espero en la revista donde tenemos que hablar de tus honorarios y de próximos números en los que puedes participar.
Un saludo,

Mike