miércoles, 21 de octubre de 2015

QUID PRO QUO

Irene se despertó temprano aquel día y se levantó con ganas de comerse el mundo. Se fue para la ducha y mientras se estaba viendo en el espejo, comprobó que le gustaba mucho la imagen que aquel cristal le estaba devolviendo. Su cuerpo había cambiado y coger aquellos kilos le había sentado de cine. Sobre todo a sus pechos que ahora estaban mucho más henchidos y turgentes. Entonces pensó en Héctor y en la diablura que iba a hacer.

Se puso su ropa interior, se vistió la camisa y se acomodó la chaqueta para sacarse una foto con el móvil que le envió rápidamente a su querido amigo. Héctor no tardó en contestar con un aullido escrito en su móvil.


Irene se rio con ganas y comprendió que aquella imagen, había despertado la imaginación de Héctor que tendría que enviarle una imagen, acorde con la que ella le había enviado. El juego había comenzado….Quid pro Quo.


miércoles, 14 de octubre de 2015

EL TRABAJO.




Marko se despertó con unas esposas en sus muñecas y un pañuelo anudado a su cabeza que le tapaba la visión. También notó que estaba desnudo y comenzó a preocuparse al no saber dónde estaba o como había llegado a estar en esa situación.

Tranquilo, no te va a pasar nada — dijo una voz femenina a su espalda.

Trato de incorporarse y unas manos con dedos largos y suaves lo ayudaron, pero firmemente, lo hicieron ponerse de rodillas sobre la alfombra donde había despertado.

Ahora que por fin has despertado, podemos comenzar.
¿Comenzar? ¿A qué? — gritó el hombre antes de recibir un golpe en su espalda con una fusta.
Silencio —dijo la voz femenina. – Si hablas, recibirás tu castigo.
Pero… — y con otro golpe de fusta, Marko entendió que tenía que hacerle caso a la mujer que esgrimía con total maestría aquella vara.
Vamos a intentar llevarnos bien. Me llamo Sandra y tengo entendido que entre tus amigos te jactas de que tienes un gran dominio sobre tu cuerpo, incluso de que eres capaz de controlar tus impulsos y la excitación que se pueda dar en determinados momentos.

El hombre asintió con su cabeza.

A mí se me da muy bien echar abajo todas esas farsas que os traéis entre los llamados “machos alfa”. Y por supuesto, no creo que aguantes más de un minuto sin excitarte con lo que yo te voy a hacer — dijo Sandra muy segura de sí misma comenzando a acariciar los pezones del hombre con la punta de la fusta. ¿Aceptas el reto?

Marko no se lo pensó dos veces y asintió nuevamente.
La mujer le quitó la venda que le tapaba los ojos y el hombre, en cuanto recupero bien la visión, pudo ver a su fustigadora. Sandra era joven, rubia, vestía un voluptuoso corpiño negro y llevaba un antifaz de fantasía.
La entrepierna de él comenzó a moverse, pero con una orden de su cerebro, esta volvió a su estado normal.

Mmmmmm, esto va a llevarme algo más de un minuto, pero ten por seguro, que voy a doblegar tu voluntad y conseguiré que tu sexo, apunte hacia mí.

Marko sonrió maliciosamente. Aquella dama se lo iba a tener que currar.
La mujer se movió lentamente alrededor de él, con su fusta acariciando la bronceada piel de Marko. Los músculos de este se tensaron cuando la vara bajó por su columna vertebral y se introdujo por su muslos. Su sexo, volvió a reaccionar pero siguió controlándolo.
Ahora era por la parte delantera por donde descendía la negra vara y se posó sobre la polla que volvió a reaccionar a las caricias proporcionadas por la bella joven. Pero Marko, resistía, aspiraba profundamente y soltaba el aire con lentitud, conservando la calma lo mejor que podía.
Sandra se desprendió de sus braguitas que tiró al lado del hombre y colocó su depilado sexo enfrente de su cara. No hubo reacción por su parte.

Eres fuerte mentalmente, pero no vas a poderte resistir mucho más. A pesar de que quieres controlar tu cuerpo con la respiración, tu corazón te delata y está empezando a bombear con más fuerza, porque la demanda de sangre es mayor ya que tu polla, necesita hincharse para rendirse a mis encantos.

El hombre cerró los ojos y trató de pensar en otra cosa, pero el suave olor y la calidez del sexo de Sandra pegado a su cara, hacían que sus fuerzas comenzasen a flaquear.

Vamos a hacerlo más difícil, quiero que lamas mi coño, despacio, muy despacio — dijo Sandra abriendo sus labios para dejar que la lengua de Marko llegase a todos los rincones de su sexo.

Marko obedeció y con su lengua, lamió cada pliegue de la sensible piel de Sandra que gimió con gusto, ante los atentos mimos que el hombre le proporcionaba a su sexo.
Su polla apenas resistía no rebelarse ante su amo y subir como una bandera a la que izan para el deleite de los asistentes. Su corazón, tal y como había dicho Sandra, latía con más fuerza y el riego llegaba a todas las partes de su cuerpo.

Lo haces muy bien y me encanta que te resistas. Pero ha llegado el momento de tu capitulación, mi querido Marko — dijo Sandra apartando su húmedo sexo de la hambrienta boca del hombre.

Se acercó a su oído y le susurró una sola palabra.
La polla se izó con un resorte, Marko apenas podía mantener su postura y forcejeo con las esposas. Su boca buscó la boca de Sandra, pero esta se apartó con un rápido movimiento.

Tus amigos quedarán gratamente sorprendidos cuando les cuente la resistencia que has logrado mantener durante todos estos minutos — dijo la joven mientras agarraba del pelo al hombre y le echaba la cabeza hacía atrás. Cogió con su otra mano la erecta polla y probó su consistencia haciendo que este gimiese de placer. —En unos minutos subirán tus amigos y te quitarán las esposas. Mi trabajo aquí ha finalizado.
Por favor, ¿podrías repetirme lo que me has dicho al oído?
Fó-lla-me — le susurró lentamente Sandra.

Marko se corrió sobre la alfombra mientras la joven se vestía la gabardina. Fuera, la lluvia arreciaba con fuerza.

miércoles, 7 de octubre de 2015

LA ESPERA




Pues sí, mis queridas lectoras, la chica de la foto es Irina. Me la ha enviado vía wasap, guasap, o como se diga y me ha dicho que se la había quitado aquel domingo por la mañana mientras esperaba mi llegada. Me ha comentado también que deje de ser tan caballeroso y me ha retado a contar lo que pasó cuando llegué de mi mañana dominguera de entreno. http://elblogdenamor.blogspot.com.es/2013/11/mis-disculpas.html

A mí los retos no me asustan, la verdad y como me pico con estas cosas pues os contaré lo que ocurrió esa mañana.

Vamos a ver, ¿dónde lo habíamos dejado?...sí, la había llevado para mi apartamento, la desnudé dejándola en ropa interior y la acosté en mí cama. Yo me puse el pijama de franela y me acosté también sabiendo de antemano, que allí no iba a pasar nada y que los dos dormiríamos a pierna suelta hasta la mañana siguiente. Y así fue. A las 9 de la mañana del domingo, el despertador comenzó a sonar y lo apague de inmediato para que mi compañera de cama no se despertase. Esta estaba bastante pegada a mí, buscando el calor que desprendía mi cuerpo a esas horas de la mañana.

Salí de cama intentando no moverla mucho y la tapé con el edredón que descansaba sobre el suelo. Cogí la ropa de deporte a oscuras y salí al pasillo donde agarré mis zapas y a los cinco minutos ya empezaba mi domingo de tirada larga. Esa mañana cayeron 16 km bajo mis piernas. Al llegar al apartamento, Irina me esperaba en la puerta vestida con sus medias negras que enguantaban sus largas y delgadas piernas, sus taconazos de 15 cm y nada más.

Mi reacción fue sonreír, darle los buenos días y escabullirme para la ducha. Allí me desnude quitándome toda la ropa sudada en el entreno de aquella mañana y en el momento que me iba a meter en la ducha, una mano agarró mi miembro viril (he de aclararos que un miembro viril después de 16 km está tan escondido entre la pelambrera de vello púbico masculino, que antes habría que hacer un cursillo de “cómo se usa un machete en la selva amazónica” para poder encontrarlo) y me llevó con ella para la habitación.

Le dije que estaba sudado, muy cansado y que necesitaba una ducha reparadora antes de hacer nada, pero como ya os había dicho el día anterior, Irina es de esas mujeres a la que no se le puede decir que no. Me llevó a la habitación, me tiró sobre la cama y a pesar de mis quejas y súplicas, se colocó encima y con una sonrisa maliciosa, cogió mi sexo y se lo fue introduciendo poco a poco. (Os aclaró de una vez por todas que nuestro sexo tiene vida propia y hay situaciones en las que se despierta, se sube y te deja en mal lugar).

Comenzó a cabalgar sobre mi sudoroso cuerpo, pero a Irina, eso le daba igual. Solo buscaba su propio placer, su desahogo, su polvo mañanero que la despertase totalmente y la hiciese sentir mejor. Me sentí un mero objeto utilizado solo para el sexo, pero eso es lo que ella buscaba. No necesitaba mis manos para acariciarla y mi cuerpo, un mero punto de apoyo.

Cabalgaba sobre mí, se tocaba sus pequeños pechos y bajaba lujuriosa hacia su sexo que rezumaba gran cantidad de lubricación que se mezclaba con la mía. A veces, una de sus manos jugaba con mis pezones y los pellizcaba hasta que mi rostro de cansancio tornaba en una mueca de dolor. Otras, se echaba hacia atrás y apoyaba sus manos sobre mis rodillas ofreciéndome su cuerpo ligeramente arqueado para que la mirase con lujuria.
  
Cuando comenzó a moverse como una amazona cabalgando sobre un caballo desbocado y sus movimientos pélvicos se hicieron más enérgicos, supe que su climax estaba llegando irremediablemente. A mí todavía me quedaba mucho, pero eso a ella, no le importaba.

Cuando el orgasmo daba sus últimos coletazos, se derrumbo sobre mí y su agitada respiración retumbaba en mi oreja derecha. Pero cuando hice un gesto con mi cadera de querer continuar y de que ahora me tocaba a mí, ella se levantó, miró el reloj que estaba sobre la mesilla y me dijo que era muy tarde y que se tenía que marchar.

Se vistió a toda prisa mientras mi sexo todavía palpitaba tratando de que alguien se apiadase de él. Pero Irina solo me sonrió y se despidió con un Ciao caro con acento bieloruso.

Escuché la puerta del apartamento que se cerraba tras ella y el taconeo de sus zapatos al otro lado de la pared hasta que llegó al ascensor. Después, el silencio, solo roto por mi respiración.

Me levanté y caminé sonriente hacia la ducha. Pensé que 16 km y un polvo mañanero, no cualquier hombre puede hacerlo y estaba seguro que muy poquitos éramos los elegidos que lo habían hecho esa mañana.     


Y como he leído por ahí: Quien no se consuela es porque no quiere.

jueves, 1 de octubre de 2015

EVA




Y Eva fue creada para alimentar a la humanidad,

y en la cúspide de sus senos,

mientras los hombres saciaban sus anhelos,

ella los llevaba a la inmortalidad.