miércoles, 21 de octubre de 2015

QUID PRO QUO

Irene se despertó temprano aquel día y se levantó con ganas de comerse el mundo. Se fue para la ducha y mientras se estaba viendo en el espejo, comprobó que le gustaba mucho la imagen que aquel cristal le estaba devolviendo. Su cuerpo había cambiado y coger aquellos kilos le había sentado de cine. Sobre todo a sus pechos que ahora estaban mucho más henchidos y turgentes. Entonces pensó en Héctor y en la diablura que iba a hacer.

Se puso su ropa interior, se vistió la camisa y se acomodó la chaqueta para sacarse una foto con el móvil que le envió rápidamente a su querido amigo. Héctor no tardó en contestar con un aullido escrito en su móvil.


Irene se rio con ganas y comprendió que aquella imagen, había despertado la imaginación de Héctor que tendría que enviarle una imagen, acorde con la que ella le había enviado. El juego había comenzado….Quid pro Quo.


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