miércoles, 20 de enero de 2016

ESPIANDO.

Escucho tras la puerta que está entreabierta, el chapotear de tu cuerpo dentro de la bañera. Miro por la abertura hacia dentro y veo como te acaricias, como tus sabias manos recorren todo tu cuerpo desde tus pechos, hasta perderse entre la blanca espuma para mimar tu sumergido sexo.



Me encanta espiar todos tus movimientos porque así, cada día, aprendo a tocarte mejor, aprendo a rozarte, se cuando tengo que apretar y cuando soltar, cuanta fuerza imprimir con mis toscas manos, cuando desplazarme lentamente con mis dedos sobre tu piel y como no, acariciarte hasta llegar a ese clímax al que tu estás a punto de llegar.


Feliz baño.

2 comentarios:

  1. El placer de mirar…y el de ser observada… Ambos caminos, un exquisito preámbulo para un placentero desenlace…

    Bsoss...

    ResponderEliminar
  2. Al que no le guste ser un poco Vouyer, que tire la primera piedra.
    Gracias por comentar.

    ResponderEliminar