martes, 12 de enero de 2016

SUEÑO.

Olivia se despertó sobresaltada. Una vez más, aquel sueño recurrente que llevaba toda la semana instalado en su cabeza y que todas las noches venía a visitarla. A su lado, su novio dormía plácidamente y nada sabía de sus despertares nocturnos.

Se levantó y notó que su sexo estaba nuevamente empapado. <<Todo por su culpa>> pensó mientras caminaba hacia la cocina para beber un largo trago de zumo. <<Maldito Héctor y malditos sus masajes>>.

Olivia trabajaba como programadora de una empresa y habían requerido de su pericia en un nuevo Spa que habían abierto no hacía mucho. Querían un programa de gestión hecho a medida, para llevar las citas de los distintos departamentos y así fue como conoció a Héctor. Un hombre mayor que ella, encantador y con unas manos que podían domar cualquier cuerpo que tratase de resistírsele.

¿Por qué le había hecho caso y había aceptado probar sus servicios? Ahora no lograba quitarse de encima aquella sensación, aquel bienestar, aquellas manos que la llevaron hasta el clímax mientras la masajeaban. Y todo, sin apenas rozar sus zonas erógenas.


Y ahora cada noche, soñaba lo mismo y no sabía muy bien porqué. ¿Que tenía que ver, un paseo a caballo completamente desnuda con el masaje de Héctor? De porqué él se montaba sobre la grupa y pegaba su cuerpo desnudo al de ella. De porque dejaba de que él guiase al poderoso caballo cogiendo sus crines, mientras ella se cogía al fuerte trasero de Héctor para sentirlo todavía más cerca y así notar como su sexo se erguía contra sus nalgas y a cada paso del caballo, rozaba en un incesante sube y baja que hacía las delicias de la pareja.
Como él le daba la vuelta con fuerza inusitada y la poseía a horcajadas sobre la grupa del caballo, que implementaba el ritmo del paso a un pequeño trote, facilitando así la penetración y el culmen de aquel acto.

Olivia volvió para cama, todavía mojada en su entrepierna. ¿Y si trataba de cambiar algo en el sueño? ¿Por qué no se la follaba por detrás? Es algo que nunca había experimentado y seguro que el Héctor del sueño, estaría dispuesto a cumplir. Cerró los ojos y volvió a soñar.


2 comentarios:

  1. Sueños húmedos que claman culminación… Y es que la mente, es esa fábrica de fantasías poderosa, que no tiene límites…

    “Me encanta la fotografía” ;-)

    Bsoss...

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  2. Y que la mente no deje de crear historias, porque si no, la vida se haría un poquito más aburrida.

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