martes, 12 de abril de 2016

AMAZONIA. CAPITULO 2

Los cajones con los nuevos modelos de androides, fueron descargados en la parte de detrás de la tienda de Mary´s. Se les acondicionó una zona donde fueron revisados uno a uno pero cuando abrieron el último cajón se llevaron una gran sorpresa. Aquel modelo no se parecía en nada a ninguno visto anteriormente. Sus hechuras no eran las reglamentarias y parecía un modelo antiguo de los que no se utilizaban en ese servicio desde hacía muchos años.



—¿Pero esto que es? Cuando lo vea Mary, en la fábrica van a rodar cabezas — dijo una de las empleadas de la famosa tienda.
—Avísala cuanto antes — dijo la otra chica que ayudaba en las labores de acondicionamiento de los androides.

Mary en una mujer madura, rozaba ya los cincuenta y cinco años, pero con sus operaciones de estética, parecía no tener más de treinta. Había heredado el negocio de los gigolós de su madre, cuando esta tuvo que “abandonar” su cargo y desaparecer por los suburbios de la gran ciudad cuando su escaner facial dio el aviso a la Central y se personó en su lugar de trabajo, una patrulla de la policía.

Cuando llegó al almacén y vio al nuevo espécimen que le habían enviado arqueó una de sus cejas y se acercó para observar más detenidamente al androide.

—Esta claro que han errado con este ejemplar. No tiene ni tan siquiera las medidas mínimas para gustarle a las mujeres más excéntricas de la ciudad. No se, creo que deberíamos deshacérnoslos de él. En cuanto podáis, enviarlo al distrito nueve — dijo mientras volvía andando hacia su despacho.

Una llamada a su holo-móvil personal la hizo detenerse un momento.



—Buenos días Paula, ya me han llegado los nuevos modelos. ¿Quieres echarle un vistazo?
—Me encantaría.

Mary volvió nuevamente al almacén y enseño los nuevos androides del catálogo a su interlocutora desde su propio holo-móvil. Cuando llegó al final vió al ciborg que estaban empaquetando nuevamente y pidió que se lo enseñasen.

—Paula, ese ciborg ha llegado defectuoso, lo estábamos envolviendo para enviarlo al Sector 9.
—Es diferente, pero tampoco está tan mal.
—No puedo creer que te guste eso, Paula. Pero si ni tan siquiera se acerca al canon exigido. Cuando llame a la fábrica me van a oir.
—No, no lo hagas. Creo que podría darle un buen uso, bueno, no yo, una amiga que está muy cerca de la edad mágica.
—¿Chris?
—Si y conociéndola como la conozco, le sorprenderá mucho este regalito.
—Sorprender, seguro que la sorprendes, pero gustarle, no se yo si le gustará mucho.
—Me pasaré por ahí el jueves a última hora de la tarde, para darle un último vistazo.
—Como quieras.
—Envíaselo para la noche del viernes.
—Muy bien Paula. El viernes tendrá al androide en la puerta de su casa.
—Ya sabes, me lo cargas en mi cuenta.
—No hay problema de eso, ¿pongo hora de recogida o que espere allí el furgón?
—Que espere el furgón, no vaya a ser que me equivoque y al final Chris, no lo deje ni entrar.
—Me sorprendería mucho que te equivocases, aunque me ha sorprendido tu elección.
—Decidido, para el viernes por la noche y con espera.
—Lo pondremos lo más guapo que podamos, para que no se noten mucho sus defectos.

Las dos empleadas de la tienda se afanaron en desembalar nuevamente al ciborg e intentaron enchufarlo al ordenador, donde querían cargarle los programas necesarios en su memoria para realizar lo mejor posible su trabajo de gigoló. Pero no encontraron ninguna conexión por donde hacerlo.

—Actívalo para ver si sus funciones motrices son las correctas. Seguro que en la fábrica ya se encargarían programarlo correctamente.

El ciborg abrió los ojos y saludó a las chicas que tenía enfrente. Les tendió la mano y las besó en las mejillas. Después se dio un paseo por el almacén, observando a todos sus congéneres, saludándolos con la mano y sonriéndoles.  Una de las empleadas lo cogió de la mano y comenzó a tocarlo por todas partes, para comprobar si su piel, que imitaba a la perfección la humana, estaba caliente y su órgano sexual funcionaba a la perfección. Comenzó a masajearlo y el sexo del ciborg se endureció en muy poco tiempo, cosa que sorprendió a ambas empleadas. Cuando hubieron comprobado que todo iba a la perfección, lo pusieron nuevamente en su habitáculo y cerraron la vitrina.

—¿Le habrán añadido lo de la presentación con los besos?
—Pues no tengo ni idea. Al ser un modelo antiguo, vete tú a saber si eso ya lo tendría programada anteriormente.
—Pues a mí me ha resultado agradable esa reacción por su parte. Quizás a la clienta le guste también.

Eran cerca ya de las nueve de la noche del jueves cuando activaron nuevamente al ciborg. Este abrió los ojos y volvió a sonreír a las chicas que lo veían desde el otro lado de la vitrina.

—¿Hacemos una apuesta?
—Vale.
—Yo digo que no pasa del umbral de la puerta.
—No sé, lo he estado observando toda esta semana y tampoco está tan mal.
—¿Estás loca?
—Se sale de lo normal. No es un androide como los otros, tiene más pelo y esa barba le da un aspecto muy varonil.
—Definitivamente estas loca. ¿Cómo puede gustarte su cuerpo? No digo que no tenga una complexión atlética pero es que no tiene nada que ver con los otros.
—Quiero hacer una prueba —dijo abriendo la vitrina y dándole la mano al ciborg para que saliese de allí. Esa misma mano la metió dentro de su camisa y encima de uno de sus pechos. Comenzó a masajearlo con la mano del ciborg y empezó a notar notó como su pezón se endurecía por el calor que desprendía aquella mano y este, reaccionó acercándose a ella y besándola apasionadamente en la boca. El sexo del ciborg comenzaba a golpear furiosamente contra el abdomen de la chica y esta, después de juguetear con la experta lengua de aquella máquina, se separó unos centímetros para observar detenidamente al sujeto.

—Buenas noches, chicas —dijo Mary apareciendo en el almacén acompañada con Paula. —Veo que el ciborg está completamente operativo.
—Me parece que ha venido con algún programa preinstalado de fábrica.
—Eso no suele ser lo habitual.
—A mi me parece perfecto. Alto, complexión atlética, con esa… barba, se decía así y ese bello rizado alrededor de su sexo; y su aparato todavía sigue funcionando a pesar de que ha dejado ya de besar a una de tus chicas. No se que programa tendrá pero a Chris la va a sorprender y mucho.
—Aun así, no creo que este ciborg vaya a tener mucha salida.

—Pues hacemos una cosa, si a Chris no le gusta, puedes enviarlo al Sector 9, ¿de acuerdo?


2 comentarios:

  1. Que imágenes tan chulas, para tan buen relato. Un gusto leerte, monamí Namor.
    gata.
    Psd: Ya sé que no va de erótico, pero te recuerdo: Runas, un relato mágico? e incompleto. ;)

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  2. Estimada Gata, las imágenes como tu bien dices, son muy chulas y creo que ilustran el relato tal y como quería.
    El relato al que te refieres, está como tu bien dices, incompleto y no hay manera de añadirle ni tan siquiera una coma más. Tengo que ponerme a ello algún día por lo menos, para ver como acaban los protas: si van, si vienen, si pierden o ganan contra las fuerzas de la oscuridad ;)

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